LA PALABRA TRIGÉSIMO TERCERA

LA PALABRA TRIGÉSIMO TERCERA

Treinta y Tres Ventanas. Y es el Trigésimo Tercero Escrito en un sentido.

بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ

سَنُرِيهِمْ آيَاتِنَا فِى اْلآفَاقِ وَفِى اَنْفُسِهِمْ حَتَّى يَتَبَيَّنَ لَهُمْ اَنَّهُ الْحَقُّ اَوَلَمْ يَكْفِ بِرَبِّكَ اَنَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ شَهِيدٌ

Pregunta: Pedimos la explicación en una forma resumida y concisa del sentido en que el hombre y el universo, es decir, el microcosmos y el macrocosmos, indican la necesaria existencia y unicidad de Allah y Sus atributos y asuntos relativas a su Señorío, que la aleya coránica anterior da a entender. Porque los que niegan se han ido demasiado lejos y dicen: ¿Hasta cuándo diremos:
 وَ هُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ  y levantaremos nuestras manos?  
La respuesta es: Que las treinta y tres Palabras que se han escrito son treinta y tres gotas del mar de esta aleya y del mar de la verdad que emana de ella. Y si miráis en ella podréis extraer vuestra respuesta de ella.
Y lo que ahora decimos es sólo a modo   de una indicación de las exhalaciones de una gota del mar.
Por ejemplo, si un hacedor de maravillas quiere construir un espléndido palacio, lo primero que hace es poner sus fundamentos y sus cimientos de manera sabia y regular, y los planifica de forma adecuada a su futura finalidad y resultados. Luego lo divide hábilmente en secciones y apartamentos.
A continuación, ordena y dispone los apartamentos, los decora con tapices y los ilumina con luces eléctricas. Luego, para renovar sus ingeniosas obras y virtudes en ese magnífico y adornado palacio, realiza nuevas creaciones y nuevos cambios y transformaciones en todos sus niveles. Y luego instala un teléfono en cada apartamento conectado a su propia morada, y abre una ventana desde cada uno, para que se vea la suya.
De la misma manera وَ لِلّٰهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَى -y de Allah es la más alta semejanza- el Hacedor, Dueño de la majestad, el Juez Sabio, el Justo Gobernador, el Creador sin par que es nombrado con mil y un nombres sagrados, quiso hacer existir el árbol de la creación y el palacio del universo, este mundo mayor, y puso los fundamentos de ese palacio y ese árbol, mediante los principios de Su sabiduría y las leyes de Su conocimiento preexistente, en seis días.
Luego lo dividió en niveles y subdivisiones superiores e inferiores y los detalló y formó mediante los principios de la Determinación y el Decreto Divinos. A continuación, Él adornó todo, cada mundo, de manera apropiada, como los cielos con estrellas y la Tierra con flores. Luego manifestó Sus Nombres en el ámbito de esas leyes universales y principios generales de esos universos y los iluminó. Y luego, de una forma especial, asistió a individuos que pedían socorro ante esas leyes universales, por medio de nombres Suyos como el Misericordioso y el Compasivo. Así pues, dentro de esos principios Suyos universales y generales Él tiene favores definidos, asistencias especiales y manifestaciones específicas, para que todo pueda buscar ayuda y pueda mirar a Él en todo momento para toda necesidad. Luego, desde cada morada, cada nivel, cada mundo, cada grupo, cada individuo, y desde cada cosa, Él abrió ventanas que lo mostraran, es decir, que dieran a conocer Su existencia y unidad. Y depositó en el interior de cada corazón un instrumento de comunicación con Él.
Ahora no entraremos a hablar de esas ventanas ilimitadas, que definitivamente están por encima de nuestro límite. De manera que las remitiremos al conocimiento que todo lo abarca de Allah y sólo señalaremos, de manera concisa y breve, treinta y tres ventanas, que son simplemente destellos de las aleyas coránicas, para que se correspondan con el bendito número de las invocaciones que se dicen a continuación de las oraciones prescritas y con el número del Escrito Trigésimo Tercero de la Palabra Trigésimo Segunda y trasladamos su explicación al resto de las Palabras.

 

Primera ventana

Si nos fijamos, vemos que todas las cosas y especialmente los seres vivos tienen numerosas necesidades y deseos diferentes. Y esos deseos y necesidades les son concedidos y se les hace llegar la asistencia en el momento oportuno, de forma inesperada, de lugares que no conocen y que sus manos no pueden alcanzar. Pero el poder de estos seres necesitados es insuficiente incluso para la más pequeña de esas infinitas cosas que desean; no pueden satisfacer sus necesidades. Mírate a ti mismo: ¿cuántas cosas necesitas que tus manos no pueden alcanzar como tus sentidos externos e internos y sus requisitos? Compara todas las criaturas vivientes contigo. Y así como una por una dan testimonio de Aquel de existencia necesaria y señalan Su unidad, así también ese estado y esa manera indican al intelecto la realidad de Uno Necesariamente Existente, Uno y Único, tras el velo del No-visto entre los títulos de el Generoso, el Compasivo, el Criador y Disponedor,

Y ahora ¡Oh negado ignorante! y ¡oh depravado inadvertido! ¿Con qué puedes explicar esta eficiencia sabia, clarividente y compasiva? ¿Naturaleza sorda? ¿Fuerza ciega? ¿El azar inconsciente? ¿Puedes explicarlo a través de las causas impotentes y sin vida?

Segunda ventana

Las cosas mientras están en su existencia e individualidad, entre innumerables maneras posibles en una imagen vacilante, desconcertada y sin forma, de repente se les da un aspecto de individualidad ordenado y sabio al máximo. Por ejemplo, cada ser humano tiene en su rostro características que lo diferencian de todos sus congéneres, y está dotado de sabiduría completa con sentidos externos e internos. Esto demuestra que el rostro, en ese sentido, es el sello más brillante de la unicidad Divina. De manera que cada rostro atestigua la existencia de un Hacedor Sabio y señala Su unidad en cientos de sentidos, del mismo modo que ese sello que manifiesta toda la existencia en su forma conjunta, muestra al ojo de la mente que todas las cosas son un sello específico del Creador de todas las cosas.

Así pues, ¡Oh negador! ¿A qué herramientas puedes referir estos sellos que no pueden ser imitados en ningún sentido, y el sello del Creador y el sello de la Eterna Voluntad que hay en su totalidad?

Tercera ventana  

El ejército de todas las diversas especies de animales y plantas que consta de cuatrocientos mil grupos diferentes[1], sobre la faz de la Tierra, y sus sustentos, sus formas, sus armas, sus ejercicios y movilizaciones diferentes a simple vista con perfecto equilibrio y orden, y su disposición y crianza en una forma que no se olvida en absoluto y sin que ninguna de ellas se confunda, es un sello del Uno, Único, que brilla como el sol. ¿Pues quién sino Uno que posee un poder ilimitado, el conocimiento que todo lo abarca y la sabiduría infinita podría tener parte alguna en esta administración, que es maravillosa en grado sumo? Porque si alguien que no puede administrar y elevar todas juntas estas especies y naciones, que están una dentro de la una dentro de la otra, interfiere con una de ellas, arrojará el conjunto al desorden. Mientras que no hay ningún signo de confusión en virtud del secreto de,

فَارْجِعِ الْبَصَرَ هَلْ تَرَى مِنْ فُطُورٍ

Eso significa que ni siquiera un dedo puede interferir.

Cuarta Ventana

Es la aceptación de las súplicas que se invocan por parte de todas las semillas a través de la lengua de la predisposición, y por parte de todos los animales con la lengua de la necesidad innata y por parte de todos los que tienen una necesidad acuciante con la lengua de su necesidad acuciante. Así es, pues la aceptación de estas invocaciones que no tienen fin y la respuesta a ellas como se puede atestiguar, cada una de ellas da testimonio de la necesidad y la unidad y las indican, del mismo modo que el conjunto de ellas indica obviamente a un Creador, Compasivo, Generoso y Respondedor y hace mirar a Él en una gran escala.

Quinta ventana

Vemos que las cosas, y en particular los seres vivos, vienen a la existencia en un momento dado, como impulsivamente. Y el caso es que las cosas que aparecen a partir de una sustancia simple, de una manera repentina y momentánea, y que deberían ser extremadamente simples, sin forma ni hechura, son creadas, sin embargo, con una hechura y una belleza que requiere mucha habilidad y en una forma grabada con grabados importantes que requieren mucho tiempo y está adornada con artes sorprendentes que requieren muchos instrumentos y necesitan muchas materias. De manera que estas obras extraordinarias y formas hermosas en esta forma repentina y momentánea dan testimonio cada una de ellas de la existencia necesaria de un Hacedor, Sabio e indican Su unicidad y Su señorío.

Así que ahora, ¡oh negador inconsciente! ¿Cómo puedes explicar esto? ¿Con la naturaleza, que es ignorante, impotente e ignorante como tú? ¿O quieres equivocarte en un grado extremo y llamar naturaleza a ese Hacedor Sagrado, y con el pretexto de nombrarlo así, atribuirle los milagros de Su poder a la naturaleza y perpetrar de una sola vez mil grados de imposibilidad?

Sexta Ventana

اِنَّ فِى خَلْقِ السَّمٰوَاتِ وَاْلاَرْضِ وَاخْتِلاَفِ الَّيْلِ وَالنَّهَارِ وَالْفُلْكِ الَّتِى تَجْرِى فِى الْبَحْرِ بِمَا يَنْفَعُ النَّاسَ وَمَا اَنْزَلَ اللّٰهُ مِنَ السَّمَاءِ مِنْ مَاءٍ فَاَحْيَا بِهِ اْلاَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا وَبَثَّ فِيهَا مِنْ كُلِّ دَابَّةٍ وَتَصْرِيفِ الرِّيَاحِ وَالسَّحَابِ الْمُسَخَّرِ بَيْنَ السَّمَاءِ وَاْلاَرْضِ َلآيَاتٍ لِقَوْمٍ يَعْقِلُونَ  

Esta aleya indica la Necesaria Existencia y la Unidad Divinas, a la vez que es una gran ventana en la que se ve un Nombre Supremo.

La esencia de la aleya es la siguiente: Todos los mundos en los niveles superiores e inferiores del universo muestran, con todas las lenguas diferentes, un único resultado, es decir, el señorío de un Hacedor, Sabio, Único, Uno.

Y ello es lo siguiente: Así como movimientos en los cielos extremadamente bien ordenados para resultados extremadamente extensos –que incluso la astronomía lo admite-  indican la existencia de un Poderoso, Dueño de majestad, así como Su unicidad y la perfección de Su señorío, del mismo modo, en la Tierra, como se puede ver y la geografía incluso lo atestigua y reconoce, los cambios ordenados al máximo, como ocurre en las estaciones, para grandes beneficios al máximo, muestran también la necesidad de ese Poderoso, Dueño de majestad y Su unidad, perfección y Su unicidad.

Y del mismo modo que todos los animales, en la tierra y el mar, a los que se les da su sustento con perfecta misericordia, son revestidos de distintas formas con perfecta sabiduría y se les proporciona toda clase de sentidos con perfecto señorío, atestiguan uno a uno la necesidad de la existencia de Ese Poderoso, Dueño de majestad e indican Su unidad también, además de que en su conjunto muestran en una vasta escala la grandeza de Su Divinidad y la perfección de Su señorío. Así también, las plantas bien ordenadas en los jardines, y las flores finamente adornadas que las plantas exhiben, y los frutos bien proporcionados que exhiben las flores, y los adornados bordados que exhiben los frutos, atestiguan uno a uno la necesaria existencia de Ese Hacedor Sabio y señalan también Su unidad, además de que indican en su totalidad la belleza de Su misericordia y la perfección de Su señorío en una forma extremadamente brillante.

Y al igual que las gotas de lluvia cargadas de deberes y enviadas desde las nubes del cielo por sabidurías y objetivos importantes, así como provechos y frutos necesarios indican la necesidad de la existencia de ese Hacedor Sabio y Su unidad y perfección de Su señorío en el número de las gotas, así también todas las montañas de la tierra y el almacenamiento en ellas de minerales con todas sus diferentes propiedades para numerosos y diferentes beneficios, muestran con una fuerza tan contundente como una montaña la necesaria existencia y unidad de Ese Hacedor Sabio y la perfección de Su dominio.

Y al igual que, al estar adornadas con numerosas variedades de flores bien ordenadas, las pequeñas colinas en las llanuras y entre las montañas, cada una de las cuales da testimonio de la necesaria existencia de un Hacedor Sabio y señala Su unidad, además de que todas juntas muestran la majestad de Su soberanía y la perfección de Su dominio, así mismo, la gran variedad de formas ordenadas de todas las hojas de la hierba y árboles, y todas sus diferentes etapas, estados y movimientos bien equilibrados y con memoria, indican la necesaria existencia, unidad y perfecto señorío de Ese Hacedor Sabio en el número de las hojas.

Y del mismo modo que los movimientos organizados en todos los cuerpos  en crecimiento y su estar dotados de toda clase de instrumentos y estar dirigidos conscientemente hacia frutos diferentes en el tiempo del crecimiento atestiguan cada uno de ellos, uno a uno, la existencia necesaria de Ese Hacedor, Sabio y señalan también Su unidad, y en su conjunto indican en una escala verdaderamente vasta Su poder que todo lo abarca, Su sabiduría que todo lo comprende, la belleza de Su hechura y la perfección de Su señorío, así también el hecho de que las almas y los espíritus estén ubicados en todos los cuerpos animales con total sabiduría, y estén armados de la manera más ordenada con numerosas clases de sistemas y facultades, y el hecho de que sean enviados con perfecta sabiduría a numerosas misiones diferentes, atestiguan e indican,  en el número de los animales, el número de sus facultades, la existencia necesaria de Ese Hacedor, Sabio y Su unidad. Y en su conjunto indican la belleza de Su misericordia y la perfección de Su señorío en una forma brillante al máximo.

Y al igual que las inspiraciones del No-visto, que hacen saber a todos los corazones toda clase de saberes y verdades, si es humano, y enseñan cómo obtener todo tipo de sus necesidades, si es animal, dan a conocer la existencia de un Señor Compasivo y señalan Su señorío, del mismo modo sus sentidos externos e internos, llaves de mundos diferentes, como rayos oculares que recogen para los ojos flores inmateriales en el jardín del universo , demuestran tan claramente como el sol la necesaria existencia de Ese Hacedor Sabio, Ese Creador Conocedor,  Ese Creador Compasivo y Ese Proveedor Generoso, así como Su unidad, Su unicidad y Su total señorío también…

Así pues, de los doce aspectos y de las distintas doce ventanas que han sido previamente mencionadas se abre en lo más alto una ventana enorme que muestra con una luz verdadera provista de doce colores la unicidad del Real, sea ensalzado, así como Su unidad y la perfección de Su señorío…

Así pues, ¡Oh infeliz negador! ¿Con qué puedes cerrar esta ventana que es tan amplia como el globo de la tierra, es más, como su órbita anual? ¿Y con qué puedes apagar esta fuente de luz que brilla como el sol? ¿Detrás de qué velo de negligencia puedes ocultarla?

Séptima ventana

Del mismo modo que el orden perfecto de las obras esparcidas sobre la faz de este universo, y su proporción y equilibrio perfectos, y la perfección de su ornamentación, y la facilidad en su creación, y su semejanza entre sí, y su exhibición de una naturaleza única, indican en una vasta escala la existencia necesaria de un Hacedor, Sabio; y Su poder perfecto y unidad; así mismo la creación de innumerables seres complejos, diferentes y bien ordenados a partir de elementos inanimados y simples, atestigua, la existencia necesaria del Hacedor Sabio e indica Su unidad también en el número de esos seres compuestos; por lo que en su conjunto esos seres demuestran de manera verdaderamente brillante Su unidad y la perfección de Su poder.    

Del mismo modo que la máxima distinción y diferenciación de los seres a medida que se renuevan mientras se ensamblan y disuelven -es decir, durante lo que se llama la composición de los seres- en medio del máximo grado de mezcla y confusión, por ejemplo, distinguir los brotes y el crecimiento de las semillas y las raíces sin confundirlos en absoluto aunque estén todas mezcladas, y las sustancias mezcladas que entran en los árboles hasta las hojas, las flores y los frutos, y los nutrientes que entran en el cuerpo de forma mezclada hasta las células del cuerpo y se diferencian y separan con perfecta sabiduría y perfecto equilibrio – indican la existencia necesaria y perfecta y unidad del Sabio Absoluto, el Conocedor Absoluto y al Poderoso Absoluto y la perfección de Su poder y de Su unicidad también.

Al igual que hacer del mundo de partículas diminutas un amplio e ilimitado campo cultivable y cada instante sembrarlo y cosecharlo y obtener de él las cosechas frescas de diferentes universos de él, y que esas partículas inanimadas, impotentes e ignorantes realicen innumerables tareas ordenadas de la manera más consciente, sabia y capaz; esto también indica la existencia necesaria del Poderoso Dueño de majestad y el Hacedor Dueño de perfección, y Su perfecto poder y la grandeza de Su señorío y Su unicidad y Su unidad y la perfección de Su señorío.

Así pues, a través de estas cuatro vías se abre una enorme ventana al conocimiento de Allah, y se muestra a la razón un Hacedor Sabio en una gran escala.

Y ahora pues, ¡oh infeliz inadvertido!, si no quieres verlo y conocerlo de este modo, despójate de tu razón y entonces sé un animal y acaba.  

Octava Ventana

El testimonio de todos los Profetas (la Paz sea con ellos), dotados de espíritus luminosos, entre el género humano, apoyándose en sus milagros manifiestos y evidentes; y el testimonio de todos los amigos de Allah, que son los polos de los corazones luminosos, apoyándose en sus iluminaciones y prodigios; y el testimonio de todos los purificados eruditos,  que poseen mentes luminosas, apoyados en sus verificaciones; sobre la necesidad de Uno, Único, Singular,  de existencia necesaria, Creador de todas las cosas, y de Su unidad y perfección de Su señorío es una ventana luminosa y muy grande y está en la posición de la voluntad de la estación de ese señorío siempre….

¡Oh tú, desdichado negador! ¿En quién depositas tu confianza para no prestar atención a estos? ¿O es que piensas que el mundo se convierte en noche porque cierres los ojos durante el día? 

Novena Ventana

La adoración general que hay en el universo indica evidentemente a un Adorado Absoluto.

En efecto, la servidumbre de todos los seres espirituales y los ángeles, con total acatamiento, que se demuestra por los testimonios de aquellos que han penetrado en el mundo espiritual y la dimensión interior de las cosas y se han encontrado con los ángeles y seres espirituales, y el hecho de que todos los seres vivos, como se puede ver, cumplen con sus deberes a modo de servidumbre con perfecto orden, y los servicios de todas las cosas inanimadas como los elementos, según se observa, a modo de servidumbre, con perfecto acatamiento, indica la necesaria existencia de un Adorado con la verdad y Su unicidad. Al igual que los conocimientos verdaderos de todos los gnósticos, y los agradecimientos fructíferos de todos los grupos de los que dan gracias, y las invocaciones desbordantes de todos los que invocan los Nombres de Allah, y las alabanzas abundantes de todos los que proclaman las alabanzas de Allah, y todas las pruebas demostrativas y descripciones de la unidad Divina de todos los que la reconocen, y el verdadero amor y pasión de todos los amantes de Allah, y la verdadera voluntad y deseo de los que Le buscan, y la búsqueda sincera y la penitencia de todos los que se vuelven a Él; todo esto indica la existencia necesaria y el señorío y unidad perfectos del Adorado Preexistente, el Conocido, el Recordado, el Objeto de agradecimiento, el Alabado, el Uno, el Amado, el Deseado y el Buscado; e indica la perfección de Su señorío y Su unicidad también, al igual que todos los actos de adoración aceptados y los desbordamientos, confidencias, contemplaciones y revelaciones resultantes de esos actos de adoración aceptados en la gente perfecta, indican la necesaria existencia de Ese Existente que no ha dejado de ser y Ese Adorado que no dejará de ser, así como Su unidad y la perfección de Su señorío también. Así se abre una ventana amplia y luminosa hacia la Unicidad Divina en estos tres sentidos.

Décima ventana

وَاَنْزَلَ مِنَ السَّمَاءِ مَاءً فَاَخْرَجَ بِهِ مِنَ الثَّمَرَاتِ رِزْقًا لَكُمْ وَسَخَّرَ لَكُمُ الْفُلْكَ لِتَجْرِىَ فِى الْبَحْرِ بِاَمْرِهِ وَسَخَّرَ لَكُمُ اْلاَنْهَارَ وَسَخَّرَ لَكُمُ الشَّمْسَ وَالْقَمَرَ دَائِبَيْنِ وَسَخَّرَ لَكُمُ الَّيْلَ وَالنَّهَارَ وَآتَيكُمْ مِنْ كُلِّ مَا سَاَلْتُمُوهُ وَاِنْ تَعُدُّوا نِعْمَتَ اللّٰهِ لاَ تُحْصُوهَا

La ayuda mutua y la cooperación de los seres en el universo y el hecho de que responden los unos a los otros, muestran que todas las criaturas son criadas por un único Criador, están organizadas por un solo Director, están bajo la jurisdicción de un solo Administrador y son los sirvientes de un Único Señor. Porque la cooperación de esas cosas existentes inertes que se ayudan mutuamente que carecen de conciencia y su respuesta a la llamada de sus necesidades y su fortalecerse unas con otras en el sentido de la sabiduría y la generosidad al máximo, bajo la ley de una generosidad, el código de una compasión, el reglamento de una misericordia y con el reglamento de una cooperación que circula desde el sol que cocina lo necesario para la vida de los seres vivos en la Tierra mediante un mandato divino; y desde la luna que actúa como calendario; y la luz, el aire, el agua y el alimento se apresuran a sostener a los seres vivos; y las plantas se apresuran a sostener a los animales; y los animales se apresuran a sostener a los seres humanos; y los miembros del cuerpo se apresuran a sostenerse entre sí, e incluso las partículas de alimento se apresuran a sostener a las células del cuerpo. Esto indica categóricamente que son servidores, mandados y obras de Uno dotado de una existencia necesaria que es Único y Uno, Singular, Señor Absoluto, Solo y sin par, Poderoso Absoluto, Conocedor Absoluto, Compasivo Absoluto, Generoso Absoluto…

¡Oh miserable y arruinado filósofo! ¿Qué tienes que decir ante esta grandiosa ventana? ¿Puede la casualidad que argumentas interferir en esto?

Undécima ventana

اَلاَ بِذِكْرِ اللّٰهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ

La salvación de todos los espíritus y corazones de la angustia y la confusión que surgen del extravío, y de los dolores espirituales que surgen de la angustia, se da mediante el conocimiento de un Único Creador, y se salvan al atribuir todos los seres a un único Creador; y se tranquilizan con el recuerdo de un Allah. Él Solo. Porque, como se demuestra categóricamente en la Vigésima Segunda Palabra, si no se atribuyen todos los seres a un solo ser, es necesario atribuir una sola cosa a innumerables causas, y entonces la existencia de una sola cosa se vuelve tan difícil como todos los seres. Pero si innumerables cosas se atribuyen a Allah, se atribuyen a un solo ser, y si no se le atribuyen a Él, se hace necesario atribuirlo todo a innumerables causas. Entonces un solo fruto se vuelve tan difícil como el universo, es más, aún más difícil. Pues del mismo modo que si un soldado es dirigido por cien personas diferentes, surgen cien dificultades, mientras que cien soldados que están bajo la dirección de un oficial, son tan fáciles de manejar como un solo soldado, así también la coincidencia de numerosas causas diferentes en la creación de una sola cosa es difícil en grado centésimo. Y si la creación de numerosas cosas se remite a un solo ser, se vuelve fácil hasta la centésima parte.

Así pues, sólo reconociendo la unicidad del Creador y el conocimiento divino puede el ser humano librarse de la angustia sin límites que surge del deseo de buscar la verdad inherente a su naturaleza. Puesto que hay infinitas dificultades y dolores en la incredulidad y en asociar socios con Allah, ese camino es ciertamente imposible y carente de verdad. Y puesto que en la Unicidad hay una facilidad y una ligereza en concordancia con la facilidad, abundancia y buena hechura que hay en la creación de las cosas, no hay duda que ese camino es necesario y verdad.

¡Oh desdichada gente del extravío! ¡Mirad cuán oscuro y lleno de dolor es el camino del extravío! ¿Qué es lo que os hace tomarlo? Y ¡mirad cuán fácil y agradable es camino de la creencia y de la afirmación de la unidad Divina! ¡Tomad ese camino y liberaos!

Duodécima Ventana

سَبِّحِ اسْمَ رَبِّكَ اْلاَعْلَى اَلَّذِى خَلَقَ فَسَوَّى وَالَّذِى قَدَّرَ فَهَدَى

Por el secreto de esta aleya:

El hecho de que a cada cosa se le haya dado una medida ordenada y una forma con sabiduría, como si hubiera salido de un molde sabio, y de que existan límites irregulares dentro de esa forma y esa medida —límites que obedecen a fines y beneficios concretos—,y también de que existan formas y medidas inmateriales, ordenadas y compuestas de proporciones vitales que se manifiestan a través de los trajes cambiantes que llevan a lo largo de su vida,todo esto —en todas las cosas en general y especialmente en las hechuras de los seres dotados de vida—,indica claramente que estas hechuras innumerables, cuyas formas y proporciones han sido reguladas dentro del círculo del decreto de un Poderoso, Dueño de Majestad,
y de un Sabio, Dueño de Perfección, y que han recibido su existencia en el taller de Su poder,
dan testimonio con lenguas interminables de la existencia necesaria de ese Ser, de Su unidad, y de la perfección de Su poder.

¡Mira tu propio cuerpo y tus miembros, y ontempla los frutos y beneficios de esas partes curvas e irregulares!
Y observa cómo la perfección del poder se refleja dentro de la perfección de la sabiduría.

La Decimotercera Ventana

وَ اِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

Por el secreto luminoso de esta aleya:

No existe nada que no recuerde y glorifique a su Creador con su propia lengua particular. Sí:
Toda la existencia —mediante la lengua de su estado (lisan-ı hâl) y también con su lenguaje verbal (lisan-ı kal)— realiza actos de glorificación (tasbih), que apuntan a un Único Ser Santísimo y atestiguan Su existencia con claridad.

En efecto, el testimonio que brota de la  naturaleza primordial (fitra) no puede ser rechazado. Y cuando las evidencias del estado —especialmente cuando provienen desde múltiples ángulos— se manifiestan, no dejan espacio para la duda. Mira con atención: Las formas armoniosas y ordenadas de los seres creados, que contienen en sí infinitos testimonios naturales, y que señalan —como círculos concéntricos que convergen en un único centro— a un Solo Creador, cada una de esas formas es una lengua que habla.

Sus proporciones equilibradas son lenguas de testimonio.
Sus vidas perfectas son lenguas de glorificación.
Sus configuraciones internas son saludos silenciosos y reverentes dirigidos a su Creador.

Y así como se demuestra con certeza en la Vigésima Cuarta Palabra, todas estas lenguas —con una claridad resplandeciente— proclaman glorificaciones (tesbihat), presentan saludos reverentes (tahiyyat) y ofrecen testimonios evidentes (şehadet) ante un Solo Ser Santísimo.

Y todas juntas señalan —como la luz indica sin duda alguna la existencia del sol— a un Ser cuya existencia es necesaria (Wâcib al-Wujûd), y testifican la perfección absoluta de Su Divinidad.

Decimocuarta Ventana

قُلْ مَنْ بِيَدِهِ مَلَكُوتُ كُلِّ شَيْءٍ ٭ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ عِندَنَا خَزَائِنُهُ ٭ مَا مِنْ دَابَّةٍ اِلاَّ هُوَ آخِذٌ بِنَاصِيَتِهَا ٭ اِنَّ رَبّىِ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ حَفِيظٌ

 Por el secreto de estas aleyas sublimes: Toda cosa necesita en todo asunto suyo y en todo lo que le concierne un Único Creador, Dueño de majestad.

En efecto, miramos a las cosas existentes en el universo y vemos que, dentro de una debilidad absoluta, existe la manifestación de una fuerza absoluta, y, dentro de una incapacidad absoluta, se contemplan las huellas de un poder absoluto; como, por ejemplo, los maravillosos estados y etapas que muestran las plantas cuando la fuerza vital despierta en sus semillas y raíces. Hay también la manifestación de una riqueza absoluta dentro de una pobreza y sequedad absolutas; como la situación de los árboles y del suelo en invierno sobre la faz de la pobreza y su reluciente riqueza en primavera. Y se contempla en lo inerte absoluto las salpicaduras de una vida absoluta, como la transformación de los elementos inertes en materia viva. Además, en la ignorancia absoluta se manifiesta una conciencia que todo lo abarca, como si todo, desde las partículas diminutas hasta las estrellas, actuara conscientemente y conforme al orden del universo, a las exigencias de la sabiduría y a los requisitos de la vida. Así, este poder dentro de la incapacidad, y la fuerza dentro de la debilidad, y la riqueza dentro de la pobreza, y la vida y la conciencia dentro de la falta de vida y la ignorancia, abren, necesaria y evidentemente, ventanas por todos lados a la necesaria existencia y unidad de un Poseedor de poder absoluto, Uno absolutamente Fuerte, Uno absolutamente Rico, Uno absolutamente Conocedor y un Viviente Sustentador. Y en su conjunto muestran una avenida luminosa a gran escala. Y así, ¡oh tú inadvertido que has caído en la ciénaga de la naturaleza! Si no dejas la naturaleza y reconoces el poder divino, tendrías que aceptar que, en todo, en cada partícula diminuta incluso, reside una fuerza y un poder infinitos, una sabiduría y una habilidad ilimitadas, y la capacidad de ver, conocer y administrar a la mayoría de los otros seres.

Decimoquinta ventana

اَلَّذِى اَحْسَنَ كُلَّ شَيْءٍ خَلَقَهُ

Por el secreto de esta aleya:

Todo está conformado según las capacidades innatas de cada ser, con medida y orden perfectos, y con el arte más fino; en el camino más corto, en la mejor forma, en la manera más ligera,
y en la forma más fácil de usar.

(Mira, por ejemplo, la vestimenta de las aves, y la facilidad con que mueven sus plumas
y cómo las utilizan continuamente con soltura.)

Así, otorgar existencia y vestir con formas de un modo sabio, sin derroche, da testimonio —con lenguas tan numerosas como las cosas mismas— de la existencia necesaria de un Hacedor Sabio,
y señala a un Poderoso y Sabio Absoluto.

Decimosexta Ventana

El orden y la organización en la creación y disposición de las criaturas, que se renuevan temporada tras temporada en la superficie de la Tierra, indican claramente una sabiduría universal. Porque el atributo no puede ser sin el que tiene tal atributo, y además los adornos maravillosos dentro del velo de esa sabiduría indica obviamente un cuidado universal y ese cuidado universal indica necesariamente a un Creador Generoso, Dueño de cuidado. Y en verdad, la benevolencia y bien que todo lo abarca dentro del velo de ese cuidado indican claramente una misericordia que abarca todo. Y esa misericordia que abarca todo, indica necesariamente a un Misericordioso y Compasivo.  Y el sustento y los alimentos de todos seres vivos, perfectamente adecuados a sus necesidades, por encima del velo de esa misericordia también, indican claramente una cualidad de Proveedor Criador y una cualidad de Criador Compasivo, y que esa crianza y administración necesariamente apuntan a un Proveedor Generoso.

En efecto: Al igual que todas las criaturas que son criadas con total sabiduría, adornadas con total cuidado, bien tratadas con total misericordia y hechas vivir con total compasión sobre la faz de la Tierra, atestiguan una a una la existencia necesaria de un Sabio, Generoso, Compasivo, Proveedor e indican Su unidad; toma en consideración de una sola vez la sabiduría universal que es evidente en el conjunto de la faz de la Tierra y que es atestiguada en su totalidad y muestra claramente el propósito y la voluntad, así como el total cuidado que abarca todas las criaturas, que comprende la sabiduría; y la misericordia que todo lo abarca, que comprende también la beneficencia y la sabiduría e incluye a todos los seres existentes de la Tierra; y la provisión y el mantenimiento, que incluyen la misericordia, la sabiduría y el cuidado también en una forma que abarca a todos los seres vivos y en un sentido generoso al máximo. Y míralos pues de la misma manera que los siete colores forman la luz, y la luz, que ilumina la faz de la Tierra, sin duda indica al sol sin ambigüedad, así también esa sabiduría y el cuidado que contiene y lo que el cuidado contiene de misericordia, y lo que la misericordia contiene de provisión y mantenimiento, indican en una gran escala, en un alto grado y de una manera brillante, la unidad de Uno de existencia necesaria, Sabio, Generoso, Compasivo, Proveedor en sumo grado, así como Su señorío perfecto.  

Así pues, ¡Oh negador inadvertido y sin sentido! ¿Con qué puedes explicar esta crianza sabia, generosa, compasiva y proveedora, y esta manera de hacer maravillosa, extraordinaria y milagrosa que está ante sus ojos? ¿Con la casualidad, que es un sin sentido, como tú? ¿Con la fuerza ciega, como tu corazón? ¿Con la naturaleza sorda, como tu cabeza? ¿Con las causas que son impotentes, inertes e ignorantes como tú? ¿O quieres nombrar al Dueño de majestad? El Purísimo, que está más allá de imperfección, el Libre de los atributos de lo creado, el Elevado en un grado sin fin, el Poderoso, el Conocedor, el que todo lo oye y todo lo ve en un grado sin fin con el nombre de la naturaleza, impotente, ignorante, sorda, ciega, contingente y pobre en un grado sin fin de manera que te equivoques sin fin. Entonces, ¿con qué fuerza se puede extinguir esta verdad brillante como el sol? ¿Bajo qué velo de descuido puedes ocultarlo?

Decimoséptima Ventana

اِنَّ فِى السَّمٰوَاتِ وَاْلاَرْضِ َلآيَاتٍ لِلْمُؤْمِنِينَ  

Si observamos la faz de la Tierra en el tiempo del verano, vemos que una generosidad sin límite y una esplendidez absoluta se manifiesta en traer las cosas a la existencia, y mientras que esa generosidad y esplendidez implicarían confusión y causarían ausencia de orden, se atestiguan, sin embargo, en una armonía y orden en el máximo grado. Así pues, mira todas las plantas que adornan la faz de la Tierra. Y la rapidez absoluta en la creación de las cosas también, que supondría desequilibrio y desorden, se contempla en un equilibrio perfecto. Y mira todos los frutos que decoran la faz de la Tierra y cómo la multiplicidad absoluta, que supondría la insignificancia, y aún más la fealdad, también se ve como una hechura de belleza perfecta. Y mira todas las flores que cubren de oro la faz de la Tierra. Y cómo la absoluta facilidad en la creación de las cosas también, que implicaría la sencillez y la ausencia de arte, se ve dentro de un arte, habilidad y atención en un grado que no tiene fin. Y mira cuidadosamente a todas las semillas y núcleos, que son como las cajitas de los dispositivos de los árboles y las plantas sobre la faz de la Tierra y los estuches de sus programas y las biografías de su vida. Y la distancia y la lejanía absoluta, que requiere diferencia y diversidad, son contempladas dentro de una correspondencia absoluta. Así pues, mira cada uno de los tipos de los granos sembrados en todos los confines de la Tierra y cómo la mezcla total, que implicaría mescolanza y contaminación, se contempla, por el contrario, dentro de una perfecta diferenciación y separación. Y mira la perfecta diferenciación de las semillas cuando brotan pareciéndose unas a otras con respecto a su sustancia habiendo sido sembradas mezcladas bajo cada tierra. Y las diversas sustancias que forman parte de los árboles, en las hojas, flores, y frutas, y los alimentos que entran en el estómago todos mezclados y separados perfectamente según los miembros y las distintas células. Y mira el poder perfecto dentro de la sabiduría perfecta. Y cómo la gran abundancia e infinita profusión, que supondrían la irrelevancia y la inutilidad, se contemplan en la forma de un valor y una estimación en el máximo grado como obras y arte sobre la faz de la Tierra.  Y mira simplemente los tipos de moras que son los dulces del poder divino en la mesa servida de la faz de la Tierra, esa mesa servida del Misericordioso, entre esas maravillas de la hechura divina que no tienen límites y mira la perfección de la misericordia en la perfección de la hechura divina…

Así es, y en verdad una baratura sin límite,  a pesar de un valor máximo en toda la superficie de la Tierra y la distinción y la separación sin límite a pesar de la mezcla y el encuentro sin límite entre la baratura sin límite y la concordancia  y el parecido al máximo grado a pesar de la máxima distancia entre distinción y separación sin límite y la hechura,  a modo de preocupación al máximo grado a pesar de la facilidad y la ligereza al máximo grado entre el parecido en el máximo grado y  el equilibrio, la mesura y el despilfarro al máximo grado a pesar de la premura y la rapidez absolutas entre la hermosa hechura al máximo y la hermosa hechura al máximo a pesar de la entrega y la abundancia en el grado máximo entre la ausencia de desperdicio al máximo y el orden absoluto a pesar de la generosidad en el grado máximo entre la belleza de la hechura en el máximo grado, atestiguan categóricamente la necesaria existencia de un Poderoso. Dueño de majestad, un Sabio, Dueño de perfección y un Compasivo, Dueño de belleza, así como la perfección de Su poder, la belleza de su señorío, y Su unidad y unicidad e indican el secreto de Sus palabras:

لَهُ اْلاَسْمَاءُ الْحُسْنَى  del mismo modoque el día indica la luz y la luz al sol…

Así que ahora, ¡oh miserable ignorante, inadvertido, terco e inoperante! ¿Con qué puedes explicar esa realidad sublime? Y ¿con qué puedes aclarar esta manera prodigiosa y extraordinaria al máximo? ¿A qué se pueden atribuir estas obras extraordinarias hasta este grado sin límite?

¿Qué velo de inadvertencia puedes correr y tapar con él esta ventana tan amplia como la faz de esta Tierra? ¿Dónde está tu coincidencia? ¿Y dónde está tu compañero inconsciente en el que confiar y tu amigo y apoyo en el extravío al que llamas naturaleza y en el que te apoyas?

¿Acaso entra la casualidad en estos asuntos? Es cien veces imposible. ¿O acaso la imposibilidad de un solo asunto entre mil de estos asuntos extraordinarios no es imposible mil veces para la naturaleza? Y si no, ¿acaso la naturaleza inerte e incapaz tiene maquinarias e imprentas inmateriales en cada cosa, en el número de las cosas, hechas de esa cosa?

Ventana Décimo Octava

اَوَلَمْ يَنْظُرُوا فِى مَلَكُوتِ السَّمٰوَاتِ وَ اْلاَرْضِ  

Mira esta comparación que se explica en la Vigésima Segunda Palabra. Pues, del mismo modo que un vestigio perfecto, ordenado y elaborado como un palacio, apunta obviamente a un acto bien ordenado; es decir que un edificio indica una hechura y que un acto perfecto y ordenado apunta necesariamente a un actor perfecto y a un hacedor y constructor experto, y que los títulos de hacedor y constructor completo apuntan de forma evidente a un atributo perfecto, es decir, a una facultad para el oficio. Y ese atributo perfecto y esa facultad perfecta para el oficio indican de manera evidente la existencia de una habilidad innata perfecta. Y una habilidad innata perfecta indica la existencia de un espíritu elevado y una esencia excelsa. De la misma manera, las obras constantemente renovadas que llenan la faz de la Tierra, y aún más el universo, muestran claramente actos de la máxima perfección. Y estos actos, que están dentro del círculo del orden total y la sabiduría, apuntan claramente a un Actor Cuyos títulos y nombres son perfectos. Porque es obvio que los actos bien ordenados y sabios no pueden ser sin el que los realiza. Y los títulos de la máxima perfección apuntan a los atributos absolutamente perfectos de ese actor. Porque del mismo modo que el nombre sujeto se deriva del maṣdar[2]; así también los maṣdar de los títulos y los nombres y sus fuentes son los atributos; y los atributos en el máximo grado de perfección indican, indudablemente, cualidades esenciales absolutamente perfectas. Y esas cualidades esenciales perfectas, que no podemos describir, apuntan con la verdad de la certeza a una Esencia que está en el grado de la perfección sim límite.

Así, todos los vestigios de lo creado que hay en el mundo y todas las criaturas dan testimonio de la necesidad de la existencia de un Único Hacedor, Dueño de majestad, e indican Su unicidad en el número de las obras porque cada una de ellas atestigua un acto determinado y el acto da testimonio del nombre, y el nombre da testimonio del atributo, el atributo de la cualidad y la cualidad de la esencia. Porque cada uno de ellos es un vestigio perfecto al igual que, en su conjunto, son un acceso al conocimiento divino de una manera fuerte en la medida de la serie de los seres creados y una evidencia de la realidad continuada en la que no entra la ambigüedad en ningún sentido en absoluto. 

Así que ahora, ¡oh desdichado negador inadvertido! ¿Con qué puedes aplastar esta evidencia que es tan poderosa como la cadena de los seres del universo? ¿Con qué puedes cerrar esta ventana enrejada con sus innumerables espacios a través de los cuales brillan los rayos de la verdad en el número de estas criaturas? ¿Y qué velo de inadvertencia puedes dejar caer sobre ella?

Ventana Decimonovena

تُسَبِّحُ لَهُ السَّمٰوَاتُ السَّبْعُ وَاْلاَرْضُ وَمَنْ فِيهِنَّ وَ اِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

Por el secreto de esta aleya:

El Hacedor, Dueño de majestad, ha asignado innumerables sabidurías y significados a los cuerpos celestiales, de modo que es como si, para expresar Su majestad y Su belleza, hubiera adornado los cielos con las palabras de los soles, las lunas y las estrellas. Del mismo modo ha asignado a las cosas existentes en el aire del cielo también sabidurías, significados y objetivos, como si hiciera hablar al aire del cielo por medio de las palabras de los rayos, los relámpagos, los truenos y las gotas de lluvia, y enseñara la perfección de Su sabiduría y la belleza de Su misericordia. Y como si hiciera hablar a la cabeza de la Tierra con sus palabras significativas llamadas animales y plantas y mostrara la perfección de Su obra al universo. Así mismo hace hablar a las plantas y los árboles, que son las palabras de esa cabeza, a través de las palabras de las hojas, las flores y los frutos, y proclama la perfección de Su obra y la belleza de Su misericordia también. Y hace hablar a las flores y los frutos también, que son palabras, por medio de las palabras de las semillas, y enseña a la gente de conciencia las sutilezas de Su obra y la perfección de Su señorío por el secreto de Sus palabras, sea ensalzado.

Y así, prestaremos oído y escucharemos el patrón de declaración de un solo brote y una sola flor, entre estas palabras de glorificación sin límite, y aprenderemos la manera en que dan testimonio.
En efecto, todas las plantas y todos los árboles señalan a su Creador con muchas lenguas, de tal manera que dejan a la gente de sutileza en perplejidad y hacen hablar a los que miran con las palabras:
¡Gloria a Allah! ¡Qué hermoso testimonio son!

En efecto, la glorificación de las plantas cuando ofrecen sus palabras inmateriales a modo de sonrisa en el momento en que sus flores se abren, y en el momento en que se producen nuevos brotes, es tan hermosa y clara como ellas mismas. Porque ese orden que indica sabiduría a través de la hermosa boca de cada flor y las lenguas de sus brotes ordenados y las palabras de sus semillas bien medidas, y los granos ordenados, se observa dentro de un equilibrio que indica conocimiento. Y ese equilibrio está dentro del diseño de una hechura que indica la maestría de la obra. Y ese diseño de la hechura está dentro de un adorno que indica la sutileza y la generosidad. Y ese adorno también está dentro de aromas sutiles que indican la misericordia y el bien…

Y estas cualidades significativas unas dentro de otras son la lengua de un testimonio que da a conocer a su Hacedor, Dueño de belleza, por medio de Sus nombres y lo describe por medio de Sus atributos y explica las manifestaciones de Sus Nombres y declara Su hacerse amar y conocer…

Así es, si escuchas tal testimonio de una sola flor, ¡cuán asombroso! Si puedes escuchar todas las flores en los jardines del señorío divino sobre la faz de la Tierra y escuchas con qué elevada fuerza proclaman la necesaria existencia y unidad del Hacedor, Dueño de majestad y Su unidad. ¿Es en absoluto posible que permanezcan tu duda, tu obsesión y tu inadvertencia? Y si permanecieran, ¿cabría que se te llamara ser humano y dotado de conciencia?

Ven ahora y mira con atención un árbol. Y contempla la aparición de las hojas ordenadas y la apertura de las flores medidas y el crecimiento de los frutos con sabiduría y misericordia y su danza al soplar la brisa como niños protegidos en las manos de las ramas en la estación de la primavera. Y contempla entre ellas su boca sutil, verás que lo que se comunica con la lengua de las hojas reverdecidas por una mano de la generosidad y de la lengua de las flores que sonríen por un éxtasis de la sutileza y por las palabras de los frutos que ríen por una manifestación de la misericordia procede del orden sabio y el equilibrio de la justicia que contiene. Y lo que hay en la balanza que indica la justicia entre las obras y los diseños finos y lo que hay en los diseños y hábiles decoraciones en cuanto a los diversos sabores de lo dulce y los diversos olores hermosos que indican misericordia y bien; y las semillas, y lo que hay en los buenos sabores de las semillas y las pepitas que son los prodigios del poder divino, cómo indican de una manera manifiesta al máximo la necesidad de la existencia de un Hacedor, Sabio, Generoso, Compasivo, Benefactor, Dador de Belleza y Favores y a Su unidad, así como la belleza de Su misericordia y la perfección de Su señorío.

Así pues, si puedes prestar atención de una vez a las lenguas de los estados de todos los árboles que hay sobre la faz de la tierra, verás y entenderás las bellas joyas que hay en el tesoro  de las palabras de Allah, sea ensalzado :

 يُسَبِّحُ لِلّٰهِ مَا فِى السَّمٰوَاتِ وَمَا فِى اْلاَرْضِ

Así pues, ¡Oh inadvertido, desdichado que te crees a ti mismo ilimitado en medio de la ingratitud! Si el Generoso, Dueño de belleza, Quien se da a conocer a ti y es amado por ti a través de estas innumerables lenguas no hubiera querido que lo conocieran, las habría silenciado. Y puesto que no han sido silenciadas, deben ser escuchadas. Y si cierras tu oído con inadvertencia, no te salvarás; porque el universo no se calla y los seres existentes no guardan silencio y los testigos de la unidad divina no interrumpen sus voces porque tú cierres tu oído ya que ellos te han designado como enjuiciado…

Vigésima ventana*

*[La verdad de esta ventana vigésima me vino al corazón en un momento determinado en una forma árabe:

تَلَئْلاُءُ الضِّيَاءِ مِنْ تَنْوِيرِكَ تَشْهِيرِكَ ٭ تَمَوُّجُ اْلاِعْصَارِ مِنْ تَصْرِيفِكَ تَوْظِيفِكَ سُبْحَانَكَ مَا اَعْظَمَ سُلْطَانَكَ ٭ تَفَجُّرُ اْلاَنْهَارِ مِنْ تَدْخِيرِكَ تَسْخِيرِكَ تَزَيُّنُ اْلاَحْجَارِ مِنْ تَدْبِيرِكَ تَصْوِيرِكَ ٭ سُبْحَانَكَ مَا اَبْدَعَ حِكْمَتَكَ تَبَسُّمُ اْلاَزْهَارِ مِنْ تَزْيِينِكَ تَحْسِينِكَ ٭ تَبَرُّجُ اْلاَثْمَارِ مِنْ اِنْعَامِكَ اِكْرَامِكَ سُبْحَانَكَ مَا اَحْسَنَ صَنْعَتَكَ ٭ تَسَجُّعُ اْلاَطْيَارِ مِنْ اِنْطَاقِكَ اِرْفَاقِكَ تَهَزُّجُ اْلاَمْطَارِ مِنْ اِنْزَالِكَ اِفْضَالِكَ ٭ سُبْحَانَكَ مَا اَوْسَعَ رَحْمَتَكَ ٭ تَحَرُّكُ اْلاَقْمَارِ مِنْ تَقْدِيرِكَ تَدْبِيرِكَ تَدْوِيرِكَ تَنْوِيرِكَ ٭ سُبْحَانَكَ مَا اَنْوَرَ بُرْهَانَكَ مَا اَبْهَرَ سُلْطَانَكَ

فَسُبْحَانَ الَّذِى بِيَدِهِ مَلَكُوتُ كُلِّ شَيْءٍ ٭ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ عِنْدَنَا خَزَائِنُهُ وَمَا نُنَزِّلُهُ اِلاَّ بِقَدَرٍ مَعْلُومٍ ٭ وَ اَرْسَلْنَا الرِّيَاحَ لَوَاقِحَ فَاَنْزَلْنَا مِنَ السَّمَاءِ مَاءً (مُبَارَكًا) فَاَسْقَيْنَاكُمُوهُ وَ مَا اَنْتُمْ لَهُ بِخَازِنِينَ

Así pues, del mismo modo que se contempla la perfección de la sabiduría y la belleza de la hechura en las partes, los resultados y en las ramificaciones, así mismo las situaciones mezcladas externamente, de entre las situaciones de los elementos universales y las grandes criaturas, que se imaginan coincidentes y mezcladas, ellas también adoptan las situaciones con sabiduría y arte.

De manera que el brillo de la luz indica las obras divinas y su proclamación en la faz de la Tierra con el permiso divino, por medio de la indicación de todos sus servicios sabios. Esto significa que la luz es empleada por parte de un Hacedor Sabio y, a través de ella, se ven en las exposiciones del mercado del mundo parte de Sus obras maravillosas.

Y ahora mirad los vientos: Ellos se apresuran a tareas importantes y numerosas al máximo, tal y como lo atestiguan todos sus sabios provechos y tareas. Así pues, su ondear es una tarea, un cambio y un uso que le da un Hacedor Sabio. En cuanto a su torbellino es un trabajo con rapidez para llevar a cabo rápidamente las órdenes divinas.

Y ahora mira los manantiales, los arroyos y los ríos. Su surgimiento de la tierra y de las montañas no es casualidad. Porque está demostrado por el testimonio de los beneficios y frutos, que son las huellas de la misericordia, que se suceden sobre ellos, por el provecho de su ser almacenados en las montañas con un equilibrio en proporción a la necesidad, y por el indicio de su ser enviados con un equilibrio de la sabiduría en base a que ellos son subyugados y almacenados por un Señor Sabio. Y en cuanto a su borboteo es su acatamiento, por medio de la agitación, de Su orden, sea ensalzado.

Y ahora mira las variedades de todas las piedras, joyas y minerales que hay en la Tierra. Pues ciertamente sus sabios beneficios relacionados con ellas, su disponibilidad de una manera conforme a los intereses vitales, los requisitos humanos, y las necesidades animales, indica que el hecho de que han sido adornados y dotados de un beneficio específico es por medio del embellecimiento de un Hacedor Sabio, así como de Su disposición, planificación, y dar forma.

Y ahora mira las flores y los frutos, su sonrisa, sus sabores, sus bellezas, sus diseños y sus aromas han sido dados en cuanto que son un banquete de un Hacedor Generoso y un Favorecedor Compasivo; equivalentes a definiciones e invitaciones; y en cuanto a que son para cada especie definiciones e invitaciones diversas por medio de los diferentes colores, olores y sabores.

Y ahora mira las aves. Pues ciertamente la prueba categórica de que sus gorjeos y chillidos, causados por un Hacedor Sabio que les hace expresarse y cantar, son su deliberación de los sentimientos y su declaración de los propósitos unos a los otros por medio de esos sonidos.

Y ahora miremos las nubes. El indicio categórico de que el repiqueteo de la lluvia no es un ruido sin sentido y que el trueno y el relámpago no son un estruendo vacío es que el hacer existir esas maravillas en un espacio vacío y ordeñar las gotas de lluvia, como el agua de la vida, desde las nubes, amamantando a los seres vivos tan necesitados y anhelantes en la faz de la Tierra, indica que ese repiqueteo y ese estruendo tienen significado y están llenos de sabiduría al máximo, de manera que esa lluvia llama a los que la anhelan, por la orden de un Señor Generoso, y el repiqueteo y el estruendo declaran: ¡Recibid buenas nuevas! Pues ya vamos.

Y ahora mira al cielo y reflexiona simplemente acerca de la luna de entre todos los innumerables cuerpos celestes que hay en él. La señal de que su movimiento está bajo las órdenes de un Poderoso Sabio son las sabidurías importantes relacionadas con ella y que se remiten a la faz de la Tierra, como parte de lo que ya hemos explicado en otro lugar de la Risale-i Nur y que, por ello, las abreviaremos aquí.

Así pues, los elementos universales que hemos enumerado desde la luz hasta la luna abren en gran medida una ventana verdaderamente extensa y manifiestan y anuncian la unidad de Uno de existencia necesaria Cuyo poder es perfecto y enorme Su soberanía.

Así pues, ¡oh inadvertido! Si eres capaz de acallar esta voz parecida a un trueno y apagar esa luz que brilla como el sol, olvida a Allah; y si no, vuelve en ti y di: ¡Gloria a Aquel a Quien glorifican los siete cielos, la Tierra y quienes hay en ellos!

Vigesimoprimera Ventana

وَ الشَّمْسُ تَجْرِى لِمُسْتَقَرٍّ لَهَا ذلِكَ تَقْدِيرُ الْعَزِيزِ الْعَلِيمِ

 En verdad el sol, que es la lámpara de este universo, es una ventana brillante y luminosa como el propio sol, hacia la existencia y unicidad del Hacedor del universo. En efecto: A pesar de sus grandes diferencias en cuanto a tamaño, posición y velocidad, los doce planetas, incluido nuestro globo terráqueo, conocidos como el sistema solar, están en movimiento y giran con perfecto orden, sabiduría y perfecto equilibrio sin un segundo de confusión, y están ligados al sol mediante una ley divina conocida como la gravedad; es decir: siguen a su imam. Esto demuestra a gran escala la grandeza del poder divino y la unicidad divina. Porque la rotación de esos cuerpos inertes y esas enormes masas sin conciencia y su uso dentro del mayor orden y sabio equilibrio, en diversas formas, en diversas distancias y en distintos movimientos, cuán claramente prueban poder y sabiduría. Así pues, compara en base a ello. Y si el azar interfiriese lo más mínimo en esta acción inmensa y de peso, causaría una explosión tan grande que haría añicos el universo. Porque un minuto de azar si detuviera el movimiento de uno de ellos, conduciría a que saliera de su órbita y abriría el camino a colisionar con otro planeta.

Y puedes comparar el alcance de lo impresionante que sería la colisión con cuerpos mil veces mayores que la Tierra.

Ahora remitamos al conocimiento de Allah, que todo lo abarca, las maravillas del sistema solar, es decir, los doce planetas que son los mandados del sol y sus frutos, y miremos simplemente la Tierra, que es nuestro planeta, ante nuestros ojos. Observaremos que éste planeta nuestro está diseñado para viajar en un largo viaje alrededor del sol por una orden divina como su deber más importante -como se describe en el Tercer Escrito- de una manera que demuestra la grandeza de la majestad del Señor y la sublimidad de la soberanía de la Divinidad y la perfección de Su misericordia y sabiduría. Se ha llenado con las maravillas de las obras divinas como una nave del Señor, y se le ha dado la posición de una morada ambulante como un parque para siervos conscientes de Allah. Y la luna ha sido ligada a ella también para cómputos precisos y grandes sabidurías, como la aguja de un reloj que da a conocer la hora y el cómputo. Y se le ha dado también a la luna otro recorrido y viaje en otras residencias. De manera que estos estados de este bendito planeta nuestro prueban la necesaria existencia de un Poderoso Absoluto y Su unicidad con un testimonio tan poderoso como el globo de la Tierra. Y si este planeta nuestro es así, puedes hacer una analogía con el resto del sistema solar a partir de esto.

Además, el hecho de que el sol gire sobre su propio eje por orden de un Poderoso, Dueño de majestad, como una rueda giratoria y una garrucha, con el fin de enrollar en un ovillo los hilos inmateriales llamados gravedad y atar esos planetas y ponerlos en orden con esos hilos inmateriales y conducir el sol junto con sus planetas hacia el lado de la constelación de Hércules, según una estimación, o hacia el lado del sol de los soles a una velocidad que recorre en un segundo la distancia de cinco horas, no hay duda de que ocurre por el poder y la orden de la  esencia del Dueño de majestad, el Sultán Sempiterno anterior al tiempo. De manera que es como si Él hiciera que el sistema solar realizara estas maniobras como un pelotón de soldados bajo órdenes, para mostrar la grandeza de Su señorío.

¡Oh honorable astrónomo! ¿Qué casualidad puede intervenir en estos asuntos? ¿Y qué causas puede su mano alcanzar esto? ¿Y qué fuerza puede acercarse a esto? ¡Di tú! ¿Acaso un Sultán, Dueño de majestad como Éste mostraría impotencia y permitiría que otros tuvieran un papel en Su soberanía? ¿Entregaría Él a otras manos, criaturas vivientes en particular, que son el fruto, el resultado, el fin y la esencia del universo? ¿Permitiría que otro interfiriera? ¿Y dejaría al ser humano especialmente a su suerte? Él que es el más completo de esos frutos, el más perfecto de esos resultados, el lugarteniente de la Tierra y un huésped que es manifestación de Ese Sultán. ¿Los remitirá a la naturaleza y al azar y reducirá a la nada la grandeza de Su soberanía y hará caer la perfección de Su sabiduría hacia el sin sentido?

Ventana Veintidós

اَلَمْ نَجْعَلِ اْلاَرْضَ مِهَادًا وَ الْجِبَالَ اَوْتَادًا وَخَلَقْنَاكُمْ اَزْوَاجًا فَانْظُرْ اِلَى آثَارِ رَحْمَتِ اللّٰهِ كَيْفَ يُحْيِى اْلاَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا

El globo de la Tierra es una cabeza con cien mil bocas, y en cada boca hay cien mil lenguas, y en cada lengua hay cien mil pruebas, cada una de las cuales atestigua en muchos sentidos la necesidad de la existencia del Dueño de majestad, de existencia necesaria, Uno y Único, Poderoso sobre toda cosa, Conocedor de toda cosa, así como Su unicidad, Sus atributos purísimos y Sus nombres más hermosos.

En efecto: Miramos la primera creación de la Tierra y vemos que la roca fue creada de materia en estado fluido, y que la tierra del suelo se creó a partir de la roca. Si esa sustancia hubiera permanecido fluida, no habría sido habitable, y si después de convertirse en roca, el fluido se hubiera vuelto duro como el hierro, no habría sido apto para su uso. Así que lo que le dio su estado fue sin duda la sabiduría de un Hacedor Sabio que vio las necesidades de los habitantes de la Tierra.

Luego, el nivel de la tierra del suelo fue arrojado sobre los puntales de las montañas para que respiraran con las montañas los terremotos  surgidos de los alzamientos internos que hay en ellas de manera que las montañas no perturbaran a la Tierra de su movimiento y de su deber, y para que las montañas preservaran a la Tierra de la invasión del mar, y todos fueran almacenes para las necesidades vitales de los seres vivos, y purificaran el aire de gases nocivos para que pudieran respirar los seres vivos, y para que acumulasen y guardasen reservas de agua, y fuera una fuente y mina de todos los minerales necesarios para los seres vivos.

Así pues, esta situación atestigua de la manera más clara y poderosa la necesidad de la existencia de un Poderoso Absoluto y un Sabio y Compasivo, así como Su unicidad.

¡Oh noble geógrafo! ¿Con qué puedes explicar esto? ¿Qué casualidad pudo hacer de este barco del Señor, lleno de estas maravillosas criaturas, una exhibición de maravillas? ¿Y hacerlo girar a una velocidad tal que recorre una distancia de veinticuatro mil años en un año, sin que se caiga ni una sola de las cosas alineadas en su superficie?

Y mira también las asombrosas obras que hay sobre la faz de la Tierra. ¡Con qué grado de sabiduría se han hecho funcionar los elementos! Y cuán bien atienden perfectamente a los huéspedes del Misericordioso sobre la faz de la Tierra y se apresuran a servirlos por orden de un Poderoso, Sabio.

Y mira también estas líneas bordadas dentro de extrañas y maravillosas obras sobre la faz de la Tierra, multicolores y llenas de asombrosa sabiduría. Mira cómo ha hecho de los arroyos y riachuelos, mares y ríos, montañas y colinas, viviendas y medios de transporte adecuados para Sus diversas criaturas y siervos. Mira cómo con perfecta sabiduría y orden Él los llena de cientos de miles de variedades de plantas y animales, y los vivifica y los hace florecer con ellos, y con qué regularidad, vez tras vez, los vacía y los despide con la muerte, y luego una vez más, de manera ordenada, los vuelve a llenar en forma de resurrección después de la muerte. Esto atestigua con cientos de miles de lenguas la necesaria existencia de un Poderoso, Dueño de majestad y la unidad de un Sabio, Dueño de perfección.

En resumen: La Tierra, cuya superficie es una exhibición y un despliegue de las obras maravillosas de la creación, un lugar de paso de las caravanas de los seres existentes, una mezquita y una morada para las filas de los adoradores, muestra la luz de la unidad divina en el mismo grado que el universo, por ser equivalente al corazón de todo el universo.

¡Así pues, oh noble geógrafo! Si la cabeza de la Tierra da a conocer a Allah con cien mil bocas y con las cien mil lenguas de cada boca, y aun así tú no lo reconoces y metes la cabeza en el pantano de la naturaleza, entonces imagina el grado de tu falta y sabe cuán penoso castigo te hace merecer. Entra en razón y saca tu cabeza del pantano y di:  

آمَنْتُ بِاللّٰهِ الَّذِى بِيَدِهِ مَلَكُوتُ كُلِّ شَيْءٍ

Creo en Allah, en Cuya mano está el dominio de todas las cosas.

Vigesimotercera Ventana

اَلَّذِى خَلَقَ الْمَوْتَ وَالْحَيٰوةَ

 La vida es el más luminoso y el más bello de los milagros del poder del Señor. Es la más poderosa y la más brillante de las pruebas de la unidad divina. Es el más brillante de los espejos que muestran las manifestaciones del Señor Absoluto a Quien todos se dirigen en sus necesidades. Sí: La vida en sí misma da a conocer a un Viviente y Sustentador con todos Sus nombres y asuntos, porque la vida es una luz y un antídoto, equivalente a una poción mezcla de numerosos atributos. Así como los siete colores se combinan en la luz y los diversos fármacos se mezclan en un medicamento, del mismo modo la vida es una realidad hecha de numerosos atributos. Algunos de los atributos de su realidad se expanden por medio de los sentidos; se despliegan y se diferencian. Sin embargo, la mayor parte se hacen percibir en forma de emociones; se dan a conocer brotando de la vida.

Además, la vida comprende la provisión, la misericordia, la gracia y la sabiduría, que son dominantes en la regulación y administración del universo. Es como si la vida los sujetara por la parte trasera y los arrastrara hacia el lugar en el que entra. Así, por ejemplo, cuando la vida entra en un cuerpo, se manifiesta en él también el nombre “el Sabio” y construye su guarida y la ordena bien con sabiduría. Y, del mismo modo, se manifiesta el nombre “el Generoso”, y organiza y embellece su morada según sus necesidades. Y, del mismo modo, se hace patente la manifestación del Compasivo y otorga toda clase de bondades para la perdurabilidad y perfección de esa vida. Y, del mismo modo, aparece la manifestación del nombre “el Proveedor”; y produce el sustento, material e inmaterial, necesario para la perpetuación y el despliegue de esa vida; y almacena una parte de él dentro de su cuerpo.

Por lo tanto, la vida es como un punto concéntrico; varios atributos entran unos en otros, es más, incluso se convierten uno en el otro. Es como si la vida, en su totalidad, fuera conocimiento, y al mismo tiempo poder, y al mismo tiempo sabiduría y misericordia, y así sucesivamente…

De manera que la vida, considerando esta esencia suya integradora, es un espejo de la condición sempiterna que refleja los asuntos divinos esenciales. Y por este secreto el Ser que existe necesariamente, el Viviente, el Sustentador, crea la vida en gran abundancia y plenitud, y la esparce y la difunde, y reúne todo en torno a la vida y hace que le sirva. Porque la tarea de la vida es grande.

En efecto, no es poca cosa ser el espejo de la eternidad y no es una tarea normal. Así pues, la instantánea y continuada venida a la existencia desde la nada de estas incontables e innumerables vidas que todo el tiempo vemos ante nuestros ojos, -y de los espíritus que son los orígenes y las esencias de las vidas- su ser enviados, indican la necesaria existencia de un Ser de necesaria existencia y un Viviente, Sustentador, así como Sus atributos purísimos y Sus nombres más hermosos, tan claramente como los rayos del sol indican la existencia del sol. Y al igual que el ser humano que no reconoce el sol ni acepta su existencia se ve obligado a negar la luz que llena el día, del mismo modo el ser humano que no reconoce al Sol de la Divina Unicidad, ese Viviente, Sustentador, Dador de la vida y de la muerte, tiene que negar la existencia de las criaturas vivientes que llenan la faz de la Tierra e incluso el pasado y el futuro, y tiene que caer cien veces más bajo que un animal, caer desde el nivel de la vida para convertirse en algo completamente ignorante e inerte.

Vigésimo cuarta ventana

لاَ اِلهَ اِلاَّ هُوَ كُلُّ شَيْءٍ هَالِكٌ اِلاَّ وَجْهَهُ لَهُ الْحُكْمُ وَ اِلَيْهِ تُرْجَعُونَ  

La muerte es una prueba del Señorío divino y una prueba extremadamente fuerte de la unicidad divina, en la medida de la vida. Y en verdad la muerte no es inexistencia y aniquilación, ni extinción, ni algo en vano, ni una desaparición por sí misma sin un autor; según indican Sus palabras, sea ensalzado:

اَلَّذِى خَلَقَ الْمَوْتَ وَالْحَيٰوةَ Sino que ha quedado explicado en el Escrito Primero que es un despido del trabajo, un cambio de lugar, una sustitución del cuerpo, una interrupción de la tarea, una liberación de la prisión del cuerpo y una nueva creación regulada según la sabiduría divina.

En efecto: Y del mismo modo que la faz de la Tierra dotada de vida y las cosas creadas y los dotados de vida que hay sobre la faz de la Tierra dan testimonio de la existencia necesaria de un Hacedor Sabio y de Su unicidad, así también esos seres vivos, con su muerte, dan testimonio de la eternidad y unidad de un Viviente Permanente…

Puesto que en la Vigésima Segunda Palabra se demuestra y dilucida que la muerte es una prueba extremadamente poderosa de la unidad y eternidad divinas, remitimos la discusión a esa Palabra y aquí sólo explicamos un punto importante.

Es el siguiente: Del mismo modo que los seres vivos indican con su existencia la existencia de Uno necesariamente Existente, así mismo, con sus muertes, esos seres vivos dan testimonio de la eternidad y unidad de un Viviente, Permanente. Por ejemplo, la faz de la Tierra, que es una sola criatura viva, señala con sus ordenamientos y sus estados al Hacedor; del mismo modo que lo señala cuando muere; es decir: cuando el invierno oculta el rostro de la Tierra con su blanca mortaja, esa faz muerta de la Tierra desvía las miradas de los hombres de ella, o su mirada se desplaza hacia el pasado tras el cadáver de esa primavera que se fue y muestra una escena mucho más amplia.

Es decir: todas las primaveras pasadas de la Tierra, que fueron milagros de poder, les informan de que vendrán nuevas primaveras vivientes, y puesto que todas dan testimonio de la existencia de esas futuras maravillas del poder divino, testifican brillante y poderosamente y a gran escala la existencia necesaria de un Hacedor Dueño de majestad, de un Poderoso Dueño de perfección, de un Sustentador Permanente y un Sol eterno, así como Su unicidad y Su permanencia eterna, demuestran pruebas tan brillantes que, se quiera o no, hacen que uno declare:

آمَنْتُ بِاللّٰهِ الْوَاحِدِ اْلاَحَدِ “Creo en Allah, el Único, el Uno.”

En definitiva: Esta Tierra viviente. por el secreto de las palabras de Allah:

وَ يُحْيِى اْلاَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا da testimonio del Creador en una sola primavera, del mismo modo que, con su muerte, hace volver la mirada hacia los milagros del poder divino que se han alineado en las dos alas del tiempo, el pasado y el futuro; y muestra miles de primaveras en lugar de una sola primavera y alude a miles de milagros de Su poder en lugar de un solo milagro. Y cada una de esas primaveras atestigua más categóricamente que esta primavera presente, porque las cosas que han partido hacia el lado del pasado se han ido junto con sus causas aparentes, y, después de ellas, han venido otras como ellas en su lugar. Esto significa que las causas aparentes no son nada: sólo indican que un Poderoso, Dueño de majestad, las crea y las envía ligando las causas a Su sabiduría. En cuanto a las caras de la Tierra dotadas de vida alineadas en el tiempo futuro, dan un testimonio aún más brillante. Porque serán creadas de nuevo a partir de la nada, de la no-existencia, y enviadas; y serán hechas descender a la Tierra para cumplir su deber, y luego serán dejadas ir.   

Así pues, ¡Oh inadvertido absorto en la naturaleza y adentrado en las profundidades de su fango! ¿Cómo algo que no posee una mano inmaterial sabia y poderosa puede alcanzar todo el pasado y el futuro e interferir en la vida de esta Tierra? ¿Acaso la casualidad y la naturaleza, que, como tú, son una inexistencia en una inexistencia, pueden interferir en ella? Si quieres salvarte, acércate a la verdad y di: “A lo sumo, la naturaleza es un escrito del poder divino. Y en cuanto a la casualidad, es un velo de una sabiduría divina escondida que oculta nuestra ignorancia”.

Vigesimoquinta ventana

Al igual que un golpe señala al golpeador, y una obra de arte finamente elaborada requiere un artista, y un vástago requiere un padre, y lo subterráneo requiere la superficie de arriba, y así sucesivamente… la posibilidad que se manifiesta tanto en los particulares del universo como en su conjunto, indica también la  necesidad y en verdad la receptividad que se observa en todos ellos apunta a un acto y el hecho de ser cosas creadas que se atestigua en todos  ellos indica el acto creacional  y la multiplicidad y la composición que se atestiguan en todos ellos requieren la  unidad como todas las cualidades  relativas que no pueden existir unas sin otras  a las que nos referimos como asuntos adicionales.

Y la necesidad, el acto, la cualidad de crear y la unidad exigen clara y necesariamente alguien que tenga los atributos de ser necesario, ser el que actúa, ser uno y creador, que no sea contingente, ni objeto pasivo, ni numeroso, compuesto y creado.  Y entonces todo lo que hay en todos los seres del universo en cuanto a todas las posibilidades y todos los objetos pasivos, y todas las cosas susceptibles de ser creadas y todas las multiplicidades y composiciones dan testimonio obviamente del Ser de existencia necesaria, Aquel que hace lo que quiere, el Creador de todas las cosas, el Uno, el Único.

En resumidas cuentas: Así como la necesidad se ve desde la posibilidad y el acto desde ser objeto receptor, y la unidad desde la multiplicidad, y la existencia de éstos desde la existencia de aquéllos categóricamente, del mismo modo los atributos que se atestiguan en las cosas existentes, como el hecho de haber sido creados y haber sido provistos de todas sus necesidades, indican también  categóricamente atributos como la cualidad de hacer y tener misericordia, y la existencia de estos atributos también indica obviamente y necesariamente la existencia de un Creador, Proveedor, Hacedor y Compasivo.      Así pues, todo ser existente atestigua con la lengua de cientos de tipos de estos atributos que incluyen, cientos de los nombres de la Esencia del Necesariamente Existente. Y si no se admiten estos testimonios, se hace necesario negar todos estos tipos de atributos de los seres…

Vigesimosexta Ventana *

*[Esta ventana es especial para la gente del corazón y la gente del amor, no es para todos. El autor, que Allah esté complacido con él.}

Las bellezas y bondades que vienen y pasan y se renuevan sobre la faz de las cosas existentes de este universo indican que son un tipo de sombra de las manifestaciones de una belleza sempiterna.

En efecto, y del mismo modo que las burbujas que centellean en la superficie de un río y luego desaparecen, y otras burbujas que vienen después de ellas y brillan como las que las precedieron, muestran que son espejos de los rayos de un sol perpetuo; así mismo, los destellos de belleza que centellean sobre las cosas existentes que viajan en el río del tiempo fluyente, señalan una belleza sempiterna también y son un tipo de Sus signos. Además, la genuina pasión amorosa que hay en el corazón del universo apunta a un Amado que no cesa.

En efecto la pasión amorosa divina presente en el género humano, que es el fruto sensible del árbol del universo, indica que existe el amor y la pasión verdaderos en todo el universo, aunque bajo otras formas. Y ello por el indicio de que lo que no existe en la esencia del árbol no existe en su fruto en una forma básica. Así pues, este amor y pasión verdaderos que hay en el corazón del universo apunta a un Amado anterior al tiempo. Y, además, todas las atracciones y fuerzas magnéticas que aparecen en numerosas formas diferentes en el corazón del universo, muestran a los corazones conscientes que son así por la atracción de una verdad que atrae.

Y, también, el consenso de los amigos de Allah y la gente de develamiento que son los más luminosos del grupo de los seres creados y los más sensibles, apoyándose en su testimonio y saboreo, estando de acuerdo en que ellos se han convertido en las manifestaciones de la manifestación de un Bello, Dueño de majestad y han pasado a tener acceso por medio del saboreo a conocer a ese Bello, Dueño de belleza y Su hacerse amar, atestigua categóricamente  la existencia de un necesariamente Dotado de existencia y la existencia de un Bello, Dotado de majestad y Su darse a conocer a la gente también. Y en verdad, la pluma del embellecimiento y el adorno que actúa sobre los seres existentes en la faz del universo apunta claramente a la belleza de los Nombres del Dueño de la pluma.

Así, la belleza que hay en la faz del universo, el amor que hay en su corazón, la atracción que hay en su pecho, el develamiento y el testimonio que hay en sus ojos, y la belleza y el adorno que hay en su forma, abren una ventana verdaderamente muy luminosa y sutil. Y con ella se muestra a las mentes y corazones despiertos un Bello Dueño de majestad, Cuyos Nombres son todos hermosos y un Amado que no cesa y un Adorado incesante.

¡Oh descuidado que se tambalea en medio de sofocantes dudas en las tinieblas de las ilusiones y la oscuridad de las cosas materiales! ¡Despierta! ¡Y levántate en una forma digna de la humanidad! ¡Mira a través de estas cuatro ventanas y ve la belleza de la unidad, alcanza la creencia perfecta, y conviértete en un hombre verdadero!

Ventana Vigésimo séptima

اَللّٰهُ خَالِقُ كُلِّ شَيْءٍ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ وَكِيلٌ  

Vemos cosas que parecen ser causas y efectos en el universo y vemos que la causa más elevada posee un poder insuficiente para el efecto más ordinario. Esto significa que las causas son un velo, y que es otra cosa lo que causa los efectos. Para tomar solo un pequeño ejemplo de entre las innumerables cosas creadas, consideremos la facultad de la memoria, que está situada en la cabeza del hombre en un espacio tan pequeño como una semilla de mostaza; vemos que es como un libro tan completo -de hecho, como una biblioteca- que dentro de ella se escribe sin confusión toda la historia de la vida de una persona.

Y ¡cuán asombroso es! ¿Qué causa puede hacer que se manifieste este milagro del poder? ¿Acaso la materia gris del cerebro? ¿Acaso las simples partículas inconscientes de sus células? ¿Acaso los vientos del azar y la coincidencia? El hecho es que el milagro de esa creación sólo puede ser obra de la Esencia de un Sabio Hacedor Quien, extrae del gran registro de los hechos del hombre, ese gran registro que será desplegado en la Resurrección, y escribe un pequeño documento que será recordado en el momento de la Rendición de cuentas y lo presenta a la mano del intelecto para informar al hombre de que todas las acciones que ha realizado han sido escritas.

Así, a modo de ejemplo, compara con la facultad del hombre de la memoria, todos los huevos, semillas y granos, y compara con estos pequeños milagros exhaustivos el resto de las cosas que son el efecto de una causa. Porque cualquiera que sea el efecto y la obra que mires contiene una obra maravillosa cuya causa no es lo normal y lo común, sino que, aunque todas las causas se reunieran, manifestarían la impotencia ante ella.

Y si se dice del sol, por ejemplo, que se considera una gran causa, al que se le supone facultad de elegir y conciencia; si se le dice: “¿Eres capaz de hacer existir una mosca?”, por supuesto que su respuesta sería: “Gracias al bien de mi Creador, hay mucha luz, calor y colores en mi tienda, pero hay en el cuerpo de la mosca cosas como la vista, el oído y la vida que no están en mi tienda, ni están dentro de mi capacidad”.

Además, del mismo modo que los adornos y la hechura extraordinaria que hay en el efecto descartan las causas, e indican a Aquel de existencia necesaria, el Causante de las Causas, y le entregan a Él los asuntos, por el secreto de la aleya:  وَ اِلَيْهِ يُرْجَعُ اْلاَمْرُ كُلُّهُ .

Del mismo modo, los resultados, propósitos y beneficios inherentes alosefectos indican evidentemente que son los asuntos de un Señor Generoso, Sabio y Compasivo, más allá del velo de las causas. Porque causas carentes de conciencia no pueden actuar en absoluto concibiendo ningún objetivo. Además de que vemos que cada criatura que llega a la existencia lo hace con arreglo no a uno, sino a muchos objetivos, beneficios y razones. Eso implica que un Señor Sabio y Generoso hace esas cosas y las envía y hace de esos beneficios el propósito de la existencia de esa criatura.

Por ejemplo, cuando llueve, es conocido cuán lejanas son las causas que aparentemente originan la lluvia como para que piensen en los animales y tengan piedad y compasión de ellos. Eso significa que se envía en su auxilio por medio de la sabiduría de un Creador Compasivo que ha creado a los animales y garantiza su sustento. Incluso se aplica a la lluvia el nombre de misericordia, porque comprende muchos de los beneficios y efectos de la misericordia de manera que es como si la misericordia tomara cuerpo y cayera como la lluvia, gota a gota.

Además, los adornos y las manifestaciones en todas las plantas y los animales adornados y sonrientes en los rostros de las cosas creadas apuntan evidentemente a la existencia necesaria y la unidad de un Ser dotado de majestad que quiere darse a conocer a Sí mismo y hacerse amar y anunciarse por medio de estas obras adornadas y bellas detrás del velo de lo Invisible. Así pues, las situaciones adornadas y maneras manifestadas que hay en las cosas indican categóricamente el atributo de darse a conocer y hacerse amar. Y el atributo de darse a conocer y hacerse amar da testimonio evidentemente de la necesaria existencia y unidad de un Hacedor Todopoderoso, Amoroso y Conocido.

En resumen: Las causas son extremadamente comunes e impotentes y los efectos que se les atribuyen son valiosísimos y llenos de arte, y, por ello, se dejan de lado las causas. En cuanto al fin de lo causado y su provecho debes arrojar las causas ignorantes e inertes de la mediación y entregárselo a la mano de un Hacedor, Sabio. También los adornos y las habilidades en la cara de los efectos señalan a un Hacedor Sabio que quiere dar a conocer Su poder a los dotados de conciencia y busca hacerse amar.

¡Oh miserable adorador de las causas! ¿Con qué puedes explicar estas tres importantes verdades? ¿Cómo puedes convencerte a ti mismo? Si tienes intelecto, rasga el velo de las causas y di: {Él Solo, sin copartícipe} y ponte a salvo de ilusiones sin límite.

Vigésima octava ventana

وَمِنْ آيَاتِهِ خَلْقُ السَّمٰوَاتِ وَاْلاَرْضِ وَاخْتِلاَفُ اَلْسِنَتِكُمْ وَ اَلْوَانِكُمْ اِنَّ فِى ذلِكَ َلآيَاتٍ لِلْعَالِمِينَ  

Miramos este universo, y vemos que hay un orden y una sabiduría que lo abarcan todo, desde las células del cuerpo hasta el conjunto del mundo.

Miramos las células del cuerpo, y vemos que, en esas minúsculas células, hay una administración importante por el mandato y la ley de Uno que ve lo que es bueno para el cuerpo y lo administra. Y del mismo modo que se almacena una parte del sustento para el estómago en forma de grasa y se gasta cuando hay necesidad, también existe ese comportamiento y acopio en esas minúsculas células.

Miramos las plantas, y se atestigua una atención y dirección sabios al máximo.

Miramos los animales, y vemos una crianza y un mantenimiento que son generosos en el grado máximo.

Miramos los grandes fundamentos del universo, y vemos una circulación e iluminación majestuosos siguiendo objetivos trascendentales.

Miramos el conjunto del universo, y contemplamos un orden perfecto por sabidurías elevadas y metas valiosas como un palacio, una ciudad y un reino perfectamente ordenado.

De manera que no dejes lugar para asociar copartícipes con Allah, ni en la medida de un átomo, empezando por un solo átomo hasta las estrellas, porque son proporcionales en significado unos con otros en el sentido de    que quien no puede subyugar a todas las estrellas y sostenerlas en su mano, no puede hacer que una partícula preste atención a sus pretensiones de ser su señor y sustentador.  Y para convertirse en el verdadero señor de una sola partícula, es necesario poseer todas las estrellas, tal y como se ha explicado y ha quedado demostrado en la Segunda Parada de la Trigésima Segunda Palabra. Así pues, quien no es capaz de crear los cielos y equilibrarlos, no puede hacer las características individuales del rostro humano. Es decir, aquel que no es el Señor de todos los cielos no puede hacer las características distintivas en una sola cara humana tal y como se ha explicado y ha quedado demostrado en la segunda parada de la Palabra Trigésimo Segunda.

Por lo tanto, esta es una ventana tan grande como el universo, que, si se mira a través de ella, se ven también con el ojo del intelecto las siguientes aleyas, escritas en las páginas del universo en letras grandes:

اَللّٰهُ خَالِقُ كُلِّ شَيْءٍ وَهُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ وَكِيلٌ لَهُ مَقَالِيدُ السَّمٰوَاتِ وَ اْلاَرْضِ    

Aquel que no ve esto, no tiene intelecto ni corazón. O es un animal en forma humana.

Vigésima novena ventana

وَ اِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

Una primavera iba en un viaje, reflexivo en mi soledad.

Mientras bordeaba una colina, una flor amarilla brillante me llamó la atención. Y recordé las flores amarillas de esa especie que había visto antaño en mi tierra natal y en otros países. Y me vino al corazón el siguiente significado: Aquel de quien sea esta flor su firma y su sello y sea su estampa y grabado, todas las flores de esa especie en toda la Tierra son ciertamente Sus sellos, Sus timbres. Después de esta imaginación del sello, me vino a la mente el siguiente pensamiento: Así como el sello estampado en una carta indica al autor de esa carta, así mismo esta flor es un sello del Misericordioso. Y en este pequeño montículo, está escrito, con diferentes tipos de grabados y con las líneas de las plantas que indican este significado, el mensaje del Hacedor de la flor también. Y esta colina también es un sello, y este páramo y este campo han adoptado las formas de un mensaje del Misericordioso.

Y dentro de este pensamiento, me vino a la mente esta verdad: Toda cosa equivale a un sello del Misericordioso, que atribuye todas las cosas a su Creador y prueba que es el mensaje de su Escriba. Así, cada cosa es una ventana de una unicidad divina que adjudica todas las cosas a Uno, Único. Es decir, en cada cosa, y muy especialmente en los dotados de vida, hay una impresión tan maravillosa, una hechura tan prodigiosa que quien la hizo así y la grabó con un significado así, puede hacer todas las cosas, y ciertamente Él es el que puede hacer todas las cosas. Así pues, quien no puede hacer todas las cosas no puede crear una sola cosa.

¡Oh inadvertido! ¡Mira la faz de este universo! Se ha puesto un sello sobre cada escrito y en las páginas de los seres existentes que son como escritos sempiternos unos dentro de otros sin límite con los sellos de los timbres de la Unicidad divina sin límite. De manera que ¿quién puede desmentir los testimonios de todos estos sellos?  ¿Y qué fuerza es capaz de acallarlos? Cualquiera de ellos que escuches con el oído del corazón, lo oirás declarando:

اَشْهَدُ اَنْ لاَ اِلهَ اِلاَّ اللّٰهُ “¡Doy testimonio de que no hay dios sino Allah!”

Trigésima ventana

لَوْ كَانَ فِيهِمَا آلِهَةٌ اِلاَّ اللّٰهُ لَفَسَدَتَا ٭ كُلُّ شَيْءٍ هَالِكٌ اِلاَّ وَجْهَهُ لَهُ الْحُكْمُ وَ اِلَيْهِ تُرْجَعُونَ

Esta ventana es la ventana de la generalidad de los estudiosos del kalam (los teólogos), que está basada en la posibilidad y la aparición en la existencia, y su camino se dirige a probar la existencia de Aquel que existe necesariamente. Y remitimos todos los detalles, a los grandes libros de los eruditos verificadores como el Comentario de al-Mawaqif y el Comentario de al-Maqasid, y nos limitaremos a explicar uno o dos rayos que vienen al espíritu desde esta ventana y desde lo que emana del Corán.

El requisito de la condición de mandar y de gobernar es no aceptar ningún supervisor y rechazar copartícipes y rechazar la interferencia. Es por esto que, si hay dos jefes en un pueblo pequeño, estropearán su tranquilidad y orden. O si hay dos administradores en un distrito, o dos gobernadores en una provincia, provocarán el caos. O si hay dos reyes en un país, causarán una completa y tempestuosa confusión. Si hasta una débil sombra y un ejemplo parcial de dominio y gobernación en seres humanos impotentes y necesitados de ayuda, no acepta la interferencia de rivales, oponentes o compañeros, entonces, ¡cuán asombroso sería¡, si la facultad de gobernar, que está en la forma de soberanía absoluta, y la facultad de mandar, que está en el grado del señorío, están en un Poderoso Absoluto, ¿cuánto realizaría esa ley de rechazar la interferencia su juicio en una forma básica? Haz una comparación. Así pues, el más categórico y permanente requisito de la divinidad y el señorío es la unidad y la singularidad. Y en verdad una prueba clara y un testimonio categórico de esto son el orden perfecto y la hermosa armonía en el universo.

Hay tal orden, desde el ala de una mosca hasta las lámparas en los cielos, que el intelecto se postra ante él con asombro y aprobación, y dice: “¡Gloria a Allah! ¡Sea lo que Allah quiera! ¡Sea bendito Allah!” Y si hubiera habido lugar para un asociado a Allah y si hubiera tenido capacidad de interferir en la medida de un átomo, se habría estropeado el orden y hubiera cambiado la forma y se habrían manifestado los efectos de la corrupción, tal y como lo indica la noble aleya:

لَوْ كَانَ فِيهِمَا آلِهَةٌ اِلاَّ اللّٰهُ لَفَسَدَتَا

Y el caso es que la mirada del ser humano por más que se esfuerce en buscar el fallo, no lo encontrará en ningún lugar en absoluto, de manera que volverá agotada a su morada, que es el ojo, y le dirá al intelecto crítico que lo envió: “Me he cansado en vano; no hay fallos.” Y pone de manifiesto con estas palabras suyas y con esta comunicación y con lo que indican las palabras de Allah, sea ensalzado:

فَارْجِعِ الْبَصَرَ هَلْ تَرَى مِنْ فُطُورٍ ثُمَّ ارْجِعِ الْبَصَرَ كَرَّتَيْنِ يَنْقَلِبْ اِلَيْكَ الْبَصَرُ خَاسِئًا وَ هُوَ حَسِيرٌ  

(pone de manifiesto) que el orden y la regularidad son perfectos al máximo. Así pues, el orden del universo es el testimonio definitivo de la unidad divina.

Ven y vayamos ahora al hecho de venir a la existencia. Los estudiosos de la teología afirman: “El mundo está sujeto a cambios. Y todo lo que está sujeto a cambios es nuevo (aparecido en la existencia), y todo lo que es aparecido en la existencia tiene alguien que le ha hecho aparecer en la existencia, es decir, lo ha hecho existir. Por lo tanto, este universo tiene alguien que lo ha hecho existir desde antes del tiempo….

Y nosotros decimos: En efecto, el universo es algo aparecido en la existencia, puesto que vemos que cada siglo, incluso cada año e incluso cada estación, hay un universo, un mundo, que va y viene otro. Esto significa que hay un Todopoderoso, Dueño de majestad que hace existir los seres de este universo de la nada, de manera que hace existir cada año, incluso cada estación, incluso cada día, uno de ellos y lo muestra a la gente de conciencia y luego lo retira y pone otro en su lugar y los liga unos tras otros y los cuelga en la cuerda del tiempo en la forma de los eslabones de una cadena. De manera que no hay duda de que son milagros del poder de un Todopoderoso que hace existir seres que surgen de la nada y desaparecen ante nuestros ojos cada primavera, que son equivalentes a seres renovados como este mundo; por lo que no hay duda de que un Ser que crea mundos en el mundo y los cambia cada momento es el que creó este mundo también e hizo este mundo, la faz de la Tierra, como hospedaje para aquellos huéspedes grandes absolutamente…

Ahora pasemos al estudio de la posibilidad. Los estudiosos de la teología dicen: “La posibilidad es la igualdad de ambos lados, es decir que la existencia y la inexistencia si ambas se equiparan (en el hecho de ser ambas posibles), se hace necesario alguien que especifique, prefiera y haga existir. Porque no es posible que los seres contingentes se hagan existir unos a otros formando una serie o que éste haga existir a aquél y aquél a éste y sea en la forma de turnos también; en cuyo caso hay Uno Necesariamente Existente que hace existir a éstos. Y ellos anulan los turnos y muestran las secuencias causales como imposibles por medio de doce pruebas, es decir por medio de doce indicios categóricos conocidos y llamados con nombres como “el relativo al Trono y el relativo a la escalera”, de manera que cortan la cadena de las causas y afirman la existencia de Aquel de existencia necesaria.

Y nosotros decimos esto: En verdad la manifestación del sello propio del Creador de todas las cosas en cada cosa es más cierta y más fácil que el hecho de que las causas sean cortadas en el extremo del mundo por medio de las pruebas que refutan la causalidad. Y en verdad todas las Ventanas y todas las Palabras están basadas en este principio por medio de lo que emana del Corán. Y a pesar de esto, el punto de la posibilidad posee una amplitud sin límite de manera que pone de manifiesto la existencia del necesariamente Existente en sentidos innumerables que no se limitan al camino de los estudiosos de la teología, cortando las cadenas de las causas, que en verdad es un camino ancho y poderoso que abre un camino al conocimiento del Uno, necesariamente Existente por caminos incontables.

Y eso es que cada cosa, mientras está en su existencia, sus atributos y el periodo de su permanencia, oscila entre innumerables posibilidades, es decir, entre modos y aspectos verdaderamente numerosos, vemos que cada cosa sigue un camino bien ordenado según la existencia entre esas direcciones sin límites. Y cada atributo suyo le es dado de una manera específica suya. Y todos los atributos y estados que va alternando a lo largo de su vida se concretan de la misma manera. Entonces, es por la voluntad de Uno que concreta, la elección de Uno que elige, y la creación de un Sabio Creador que la conduce por un camino sabio entre caminos sin límite y la viste de atributos y estados bien regulados, luego la saca del aislamiento y la hace parte de un cuerpo compuesto, de manera que las posibilidades aumentan, porque puede existir en ese cuerpo de miles de maneras, a pesar de que se le da un estado específico fructífero entre esas situaciones que no tienen resultado, y con él cumple resultados y provechos importante y funciones en ese cuerpo. Luego hace de ese cuerpo una parte de otro cuerpo también. De manera que las posibilidades aumentan aún más, ya que podría existir en miles de aspectos, pero se le da una sola situación entre esos miles de aspectos y con esa posición cumple funciones importantes y así a medida que avanza indica progresivamente con mayor certeza la existencia necesaria de un Sabio Planificador y anuncia que está siendo conducida por el mandato de un Mandatario Conocedor. Y en todas esas composiciones concatenadas en las que el cuerpo se convierte en una parte dentro del cuerpo, cada una tiene una función, un deber bien ordenado, en todos los compuestos que uno dentro del otro, se convierten en componentes de mayores compuestos, y tiene relaciones particulares a cada uno, de la misma manera que un soldado tiene una función y deber bien ordenado en su pelotón, su compañía, su batallón, su regimiento, su división y su ejército, y una relación particular con cada una de estas secciones, una dentro de la otra. Una célula de la pupila de tu ojo tiene una función en tu ojo y una relación con él, y tiene sabias funciones y deberes en tu cabeza como un todo y una relación con ella. Si se equivoca en la medida de un ápice, se estropearán la salud del cuerpo y su dirección. Y tiene modos sabios y   funciones específicas con las venas y arterias de la sangre y con los nervios de lo sensorial y del movimiento, e incluso en la forma general de tu cuerpo y se le ha dado ese estado específico dentro de miles de posibilidades por medio de la sabiduría de un Hacedor Sabio.

Así mismo las cosas existentes que hay en este universo del mismo modo que una existencia propia de cada uno de ellos y una forma sabia suya y sus atributos útiles entre muchos de los caminos de la posibilidad, por sí mismo y sus atributos, atestigua a uno de necesaria existencia, así mismo también cuando entran en los compuestos, esas criaturas proclaman a su Hacedor con una lengua diferente en cada compuesto y atestiguan la necesidad de la existencia  del Hacedor, Sabio y de Su elección y voluntad considerando su servicio, su función y su relación concatenada al mayor de los compuestos, porque aquel que se consolida de alguna manera en todos los compuestos en la forma de la preservación de las relaciones sabias con ellos es el que es apropiado para ser el Creador de todos esos compuestos. Entonces, una sola cosa equivale a que se dé testimonio de Él con miles de lenguas.  Así los testimonios aparecen frente a la existencia de Aquel de necesaria existencia desde el punto de las posibilidades también, no en la medida de las cosas existentes del universo sino en el número de los atributos y compuestos de las cosas existentes.

Así pues, ¡Oh tú inadvertido! En verdad no escuchar estos testimonios y estas voces que llenan el universo, ¡qué grado de sordera y estupidez debe ser? Dilo tú mismo.

Trigésima primera ventana

لَقَدْ خَلَقْنَا اْلاِنْسَانَ فِى اَحْسَنِ تَقْوِيمٍ ٭ وَ فِى اْلاَرْضِ آيَاتٌ لِلْمُوقِنِينَ وَ فِى اَنْفُسِكُمْ اَفَلاَ تُبْصِرُونَ

Esta Ventana es la Ventana del ser humano, y a través del alma (nafs) del ser humano accedemos a la luz de la unicidad divina. Y para los detalles de esta ventana remitimos al detalle de los libros de los miles de amigos de Allah verificadores de la verdad, y aquí sólo señalaremos algunos principios que hemos extraído de lo que emana del Corán.

      Y consiste, como se explica en la Undécima Palabra, en que el ser humano es una copia que engloba lo especial que hay en la existencia, hasta el punto de que el Real, sea ensalzado, le hace sentir todos Sus nombres más hermosos que se manifiestan a través de las cualidades distintivas que ha depositado en el alma del ser humano, como se ha explicado en la Palabra Undécima y remitimos sus detalles a otras Palabras, y aquí sólo explicaremos tres puntos.

El primer punto:

El ser humano es un espejo de los Nombres Divinos en tres sentidos.

El Primer Sentido: Del mismo modo que la oscuridad de la noche muestra la luz, así mismo el ser humano, a través de su debilidad e impotencia, su pobreza y necesidad, sus defectos y fallos, proclama el poder de un Poderoso. Dueño de majestad, así como Su fuerza, Su riqueza y Su misericordia y así sucesivamente… De esta manera lleva a cabo el cometido de un espejo de numerosos atributos divinos. Incluso la conciencia mira siempre a Aquel de existencia necesaria buscando un punto de apoyo frente a sus enemigos sin límite en su infinita impotencia y debilidad sin fin.

Y también se ve obligado en su absoluta pobreza y sus necesidades sin fin a buscar un punto de refuerzo frente a sus objetivos sin fin; y por ello su conciencia se apoya siempre por ese punto en la puerta de un Rico, Compasivo y abre sus manos en súplica a Él. Así pues, en cada conciencia en el sentido de los dos puntos, el punto de apoyo y el punto de asistencia, se abren dos pequeñas ventanas a la audiencia de la misericordia del Poderoso Compasivo, y en todo momento puede mirarlo a través de ellas.

El segundo sentido de ser un reflejo es el siguiente: el ser humano cumple la función de un espejo delconocimiento del Dueño del universo, Su poder, Su oído y Su vista, y de la gobernanza de Su señorío; y los percibe y los proclama por medio de particularidades que le son dadas a modo de modelos, como el conocimiento, el poder, el oído, la vista, la soberanía y la gobernanza parciales. Así, por ejemplo: “Del mismo modo que he construido esta casa y sé cómo hacerlo, y la veo, la poseo y la administro, así mismo el inmenso palacio del universo tiene un Hacedor. Su Hacedor lo conoce, lo ve, lo hace, lo administra”. Y así sucesivamente…

El Tercer Sentido de ser un reflejo es el siguiente:  el ser humano refleja los nombres divinos cuyas inscripciones se atestiguan en él y hay más de setenta nombres cuyas inscripciones son evidentes en la naturaleza comprehensiva del ser humano. Estas han sido explicadas en alguna medida al comienzo de la Tercera Estación de la Trigésima Segunda Palabra. Así, por ejemplo, a través de su creación, el ser humano refleja los nombres del Hacedor y el Creador; y a través de su hermosa constitución refleja los nombres del Misericordioso, el Compasivo; y a través de su buena crianza refleja los nombres del Generoso, el Sutil. Y así, a través de todos sus miembros y facultades, sus órganos y miembros, sus sentidos sutiles y facultades, sus sentimientos y emociones, refleja distintas inscripciones de las inscripciones de distintos nombres. De manera que, así como entre los nombres hay un nombre supremo, del mismo modo en las inscripciones de esos nombres hay una inscripción más grande también, y esa es el ser humano.

¡Oh ser humano que se conoce a sí mismo como ser humano! ¡Léete a ti mismo! Y si no, puede ser que seas como un animal o un ser inanimado.

Segundo punto: Este punto señala un importante secreto de la unicidad divina que es el siguiente:Del mismo modo que el espíritu del ser humano está ligado por relaciones y vínculos con todas las partes del cuerpo del ser humano hasta el punto de que todos sus miembros y partes se ayudan completamente unos a otros. Es decir: el espíritu que es una sutileza divina y una ley perteneciente al mandato divino, que se ha revestido de existencia externa por medio de las órdenes creacionales, que son la manifestación de la voluntad divina, no le vela nada de la dirección de los asuntos de cada una de las partes del cuerpo ni le distrae nada de buscarlos y de satisfacer las necesidades del cuerpo con cada una de sus partes; de manera que lo lejano y lo cercano son iguales para él y nada impide nada nunca, puesto que puede  asistir a un solo miembro con la asistencia de todos los miembros y puede conducir a su servicio a los otros miembros, incluso puede conocer todas las necesidades  por cada una de las partes del cuerpo en su totalidad y sentir por medio de esta parte  todas las sensaciones y dirigir desde esta sola parte el cuerpo en su totalidad, incluso es capaz el espíritu  de ver y oír por cada una de las partes del cuerpo si ha adquirido una mayor luminosidad.

De manera que mientras el espíritu, que es una ley perteneciente al mandato divino de las leyes de Allah, sea glorificado, tenga ese poder de manifestar procedimientos como éstos en el mundo pequeño que es el ser humano, no hay duda de que actos ilimitados, voces sin límite, súplicas sin límite y acciones sin límite en el universo, que es el mundo grande, no presentarán dificultad para ese Ser de existencia necesaria y para Su voluntad total y Su poder absoluto. Ni unos se convertirán en obstáculos para otros ni distraerán a Ese Creador, Dueño de majestad, ni lo confundirán en ningún sentido en absoluto.

De manera que los verá a todos a la vez y escuchará todas las voces. وَ لِلّٰهِ الْمَثَلُ اْلاَعْلَى  simultáneamente. Y cercano y distante será lo mismo para Él. Y si Él quiere, enviará todo a asistir a uno. Y podrá ver todas las cosas y escuchar sus voces y conocerlas por cada cosa y así sucesivamente…

Tercer punto: La vida tiene una naturaleza importante y una función muy importante, pero dado que ha sido estudiado en detalle en la Ventana de la Vida (la Vigésimo Tercera Ventana) y en la Palabra Octava del Vigésimo Escrito, lo remitimos a ellos y aquí recordaremos únicamente lo siguiente: Las impresiones de la vida, que entremezcladas, hierven en forma de emociones, apuntan a numerosos nombres y asuntos divinos esenciales. Y reflejan los asuntos esenciales del Viviente Sustentador de la manera más brillante.

Pero este no es el momento de explicar este secreto a aquellos que no reconocen a Allah ni creen aún en Él plenamente, y por eso cerramos aquí esta puerta…

Ventana Trigésimo Segunda

هُوَ الَّذِى اَرْسَلَ رَسُولَهُ بِالْهُدَى وَدِينِ الْحَقِّ لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّينِ كُلِّهِ وَ كَفَى بِاللّٰهِ شَهِيدًا

قُلْ يَا اَيُّهَا النَّاسُ اِنِّى رَسُولُ اللّٰهِ اِلَيْكُمْ جَمِيعًا الَّذِى لَهُ مُلْكُ السَّمٰوَاتِ وَ اْلاَرْضِ لاَ اِلهَ اِلاَّ هُوَ يُحْيِى وَ يُمِيتُ

Esta ventana es la ventana del Profeta Muḥammad (la paz y las bendiciones sean con él), el Sol del cielo del mensaje, y aún más el sol de los soles. Y esta ventana brillante al máximo, muy grande, muy luminosa se ha demostrado el alcance de su ser luminosa y manifiesta en la Epístola de la profecía Aḥmadiana que es la Palabra Decimonovena y en el Escrito Decimonoveno que contiene diecinueve indicaciones junto con la Epístola de la Ascensión que es la Palabra Treinta y una. Y por ello concebimos en esta posición ambas Palabras, ese Escrito y las diecinueve indicaciones de ese Escrito y las transferimos a ella y simplemente decimos: La esencia de Aḥmad que Allah bendiga y salve que es una prueba parlante de las pruebas de la unicidad divina, manifiesta la unicidad y la anuncia con toda su fuerza en toda su vida con las dos alas del mensaje y la cercanía a Allah (wilayah),  es decir, con una fuerza que comprende el consenso de todos los Profetas anteriores a él, uno tras uno, y la unanimidad de los amigos de Allah y purificados que vinieron después de él. Abrió una ventana al conocimiento de Allah tan amplia, brillante y luminosa como el mundo del Islam y a través de esa ventana, miran millones de veraces y puros eruditos verificadores de la verdad como el imam al-Ghaẓẓali, el imam ar-Rabbáni, Muḥiddin Ibn ‘Arabí y ‘Abdul-Qadir al-Ỹilani, que Allah esté complacido con todos ellos y se la muestran a otros también. Así pues, ¡cuán sorprendente! ¿Hay algún velo que pueda tapar una ventana como esta? ¿Y hay algún intelecto que dude de ella y no mire a través de ella? Dilo tú mismo.

Ventana trigésima tercera

 َاَلْحَمْدُ لِلّٰهِ الَّذِى اَنْزَلَ عَلَى

 عَبْدِهِ الْكِتَابَ وَلَمْ يَجْعَلْ لَهُ عِوَجًا قَيِّمًا ٭ الر كِتَابٌ اَنْزَلْنَاهُ اِلَيْكَ لِتُخْرِجَ النَّاسَ مِنَ الظُّلُمَاتِ اِلَى النُّورِ    

Imagina que todas las ventanas que hemos mencionado previamente son algunas de las gotas del océano del Corán, luego podrás comparar el alcance de las luces de la unicidad divina que hay en el Corán que son el agua de la vida. Sin embargo, si se mira al Corán, que es la fuente, el origen y raíz de todas esas ventanas, en una forma resumida al máximo y de una manera sumamente sencilla, es una ventana exhaustiva, brillante, luminosa al máximo también. Para ver cuán categórica, resplandeciente y luminosa es esta ventana, remitimos al Tratado de los Milagros del Corán, la Palabra Vigésimo Quinta, y la Indicación Décimo Octava del Escrito Décimo Noveno. Y suplicando al Trono Misericordioso, el Trono del Ser Dueño de majestad, Quien nos envió el Corán, decimos:

رَبَّنَا لاَ تُؤَاخِذْنَا اِنْ نَسِينَا اَوْ اَخْطَاْنَا ٭ رَبَّنَا لاَ تُزِغْ قُلُوبَنَا بَعْدَ اِذْ هَدَيْتَنَا ٭ رَبَّنَا تَقَبَّلْ مِنَّا اِنَّكَ اَنْتَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ ٭ وَ تُبْ عَلَيْنَا اِنَّكَ اَنْتَ التَّوَّابُ الرَّحِيمُ  

 

 

  • [1] [ Incluso en estos grupos hay una parte cuyos miembros aumentan en un solo año por encima de todos los individuos del ser humano venidos a la existencia desde el tiempo de Adam hasta el Levantamiento. El autor, que Allah esté complacido con él.]

[2] [El maṣdar es la palabra que conlleva el significado del verbo y se corresponde con el infinitivo en nuestra lengua.]

ADVERTENCIA

Este Trigésimo Tercer Escrito que tiene Treinta y Tres Ventanas, si Allah quiere traerá a la creencia a aquel que no cree, fortalecerá la creencia de aquel cuya creencia es débil, afirmará la creencia de aquel cuya creencia es fuerte pero imitativa, ampliará la creencia de aquel cuya creencia está verificada, y le dará a aquel cuya creencia es amplia progresos en el conocimiento de Allah, que es el eje  de todas las perfecciones verdaderas y su base, y abrirá  paisajes más luminosos y esplendorosos.

Y por esto, no puedes decir que “una ventana me basta”, porque si tu intelecto está satisfecho, tu corazón también busca su parte, y tu espíritu también querrá su parte, y tu imaginación también buscará su parte de esa luz.

Y en base a esto cada ventana tiene beneficios diferentes.

Así pues, en la Epístola sobre la Ascensión del Profeta Muḥammad (que Allah bendiga y salve), es al creyente a quien va dirigida originalmente, mientras que el ateo está en segundo grado en la posición del oyente.

Pero en esta epístola, es el negador a quien va dirigida, mientras que es el creyente quien está en la posición de oyente. De manera que conciba esto y lo considere también.

Sin embargo, lamentablemente, debido a una razón importante, este escrito fue escrito con extrema rapidez. Hasta el punto de que ha quedado en el estado de un primer borrador.

Sin duda habrá, por tanto, algunas irregularidades y defectos en la forma en que se expresa, que me corresponden.

Por eso pido a mi hermanos que lo miren con indulgencia, pidan el perdón para mí y se afanen en corregirlo, si pueden.

وَالسَّلاَمُ عَلَى مَنِ اتَّبَعَ الْهُدَى وَالْمَلاَمُ عَلَى مَنِ اتَّبَعَ الْهَوَى

سُبْحَانَكَ لاَ عِلْمَ لَنَا اِلاَّ مَا عَلَّمْتَنَا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَلِيمُ الْحَكِيمُ

اَللّٰهُمَّ صَلِّ وَ سَلِّمْ عَلَى مَنْ اَرْسَلْتَهُ رَحْمَةً لِلْعَالَمِينَ وَ عَلَى آلِهِ وَ صَحْبِهِ وَ سَلِّمْ آمِينَ